carlos
Libro con dos partes claramente diferenciadas: la primera, dura, impactante, capaz de hacer saltar las lagrimas. La segunda, blanda y folletinesca, propia de un telefilme de mediodía, absolutamente previsible. Parece que muchas veces se escribe pensando en la posibilidad de sacar un guión de película, y eso es lo que parece esta novela: un guión. Lo que no discuto es que es fácil de leer y muy entretenida.