CUANDO LA NOCHE OBLIGA (En papel)
MONTERO GLEZ,
EL COBRE, 2003
ISBN 9788496095045
Otros formatos y ejemplares disponibles
Temporalmente no disponible
Crea una alarma sobre este libro
Te avisamos si se pone a la venta un nuevo ejemplar
Datos del libro
- 14.0x22.0cm.
- Nº de páginas: 256 págs.
- Editorial: EL COBRE
- Lengua: ESPAÑOL
- Encuadernación: Tapa blanda
- ISBN: 9788496095045
- Año edicón: 2003
- Plaza de edición: BARCELONA
Sinopsis
Montero Glez, avalado por la crítica y por autores de peso como Arturo Pérez-Reverte, Sánchez Dragó, Raúl del Pozo o Javier Reverte, puede ser el escritor más singular de la narrativa en castellano denuestros días. Cuando la noche obliga tal vez sea su mejor novela. Se trata de una novela de amor emputecido, cicatrices abiertas y fronteras interiores. Una historia negra y nerviosa que bebe de la literatura de viajes, lanovela policiaca y la novela de aventuras, y donde Montero Glez, con voluntad de prosa, mezcla mitología y vanguardia, fantasía y testimonio, en un estilo que él mismo ha bautizado como folklore cósmico. Una colección de personajes cuyas vidas se cruzan en las geografías del Estrecho. Al fondo, los inmigrantes, la prostitución, el tráfico de drogas y la costa extranjera, siempre cercana y engañosa.
Valoración Media
Todavía no ha sido valorado
Valoraciones usuarios
- (0)
- (0)
- (0)
- (0)
- (0)
Opiniones de los lectores sobre "CUANDO LA NOCHE OBLIGA"
Una novela cojonuda. De lo mejor que hay, irónico, mordaz...
MagnÃfica segunda novela. En la actualidad creo que hay muy pocos escritores capaces de contar historias tan originales, de cambiar de registros y de utilizar metáforas como lo hace Gonzalo. Sólo cabe darle las gracias y esperar su próxima novela
Hazte un hueco en la comunidad de Casa del Libro, regístrate
Estantes en los que está guardado
- Este libro no se encuentra en ningún estante


Me gusta
Cuando leí "Manteca colorá" dije: hostia, aquí hay madera. Pero después de "Cuando la noche obliga" me llevé una gran decepción. Al autor se le va la mano con tanta metáfora y los toques barrocos acaba por empachar, despistando al lector. La historia se difumina y se pierde entre tanto comentario prescindible. En esta ocasión Montero Glez nos muestra su lado más cansino.