Queridos lectores:
Hace tiempo que la historia de El Esplendor está gestándose en mi cabeza. Durante estos años, en los que he trabajado en series de televisión y en mis novelas con Carmen Mola, Rebeca y César, los protagonistas de esta novela, iban creciendo, esperando su momento para pasar al papel. Buscaba un thriller que se alejara de las estructuras clásicas del género, algo diferente a lo que he hecho hasta ahora, pero manteniendo la esencia del misterio. Y, todo esto, desde un punto de partida muy claro: una pareja de veinteañeros que, con la ambición de formar parte de la élite, se ven atrapados por un mundo de lujo y perversión que los supera. Dos Ícaros modernos que pueden terminar quemándose las alas.
A lo largo del proceso, hay dos influencias que estuvieron muy presentes: Patricia Highsmith con su talento para crear personajes complejos y atmósferas de suspense, y Eyes Wide Shut, la película de Stanley Kubrick, con su exploración del deseo y de un mundo prohibido que nadie debería conocer. A ellos habría que sumar la idea de que esta historia creciera página a página como una bola de nieve, que, a medida que avanza, se hace más grandes y más peligrosa.
Todo parte de la profesión de Rebeca, que, desde que la descubrí, me pareció fascinante: como una detective, busca herederos de personas fallecidas que no han dejado testamento. En El Esplendor, investiga la vida de Juan Vendrell; un hombre sin pasado y que puede esconder una fortuna. Este trabajo parece inofensivo, pero pronto la llevará a un entorno extraño y peligroso, donde los límites de la moral se desdibujan y todo se convierte en una cuestión de supervivencia. La historia tomó forma como un rompecabezas, con piezas que iban encajando desde conversaciones casuales, lecturas y momentos de reflexión. Y, así, El Esplendor se convirtió en algo más que un thriller, en una reflexión sobre la identidad, sobre lo que hacemos con nuestra personalidad cuando tratamos de reinventarnos o de huir de nuestro pasado.
Una de las claves que terminó de darme los elementos para construir la novela fue Alderney, la pequeña isla del Canal de la Mancha donde se desarrolla El Esplendor: los nazis convirtieron este islote en un enorme campo de concentración. Aunque la novela no es un estudio histórico, su atmósfera está marcada por el eco de este oscuro pasado, casi olvidado, un reflejo de la monstruosidad humana cuando la impunidad y la avaricia se desatan. Visité Alderney para documentarme, para ver en primera persona los vestigios de una ocupación que fue silenciada, y la experiencia me sirvió para dar forma al fondo de la novela: la idea de que la historia no se puede borrar, que el pasado siempre acaba regresando de alguna forma.
El Esplendor es, ante todo, un thriller psicológico que explora el misterio, pero también la transformación de la identidad. Es una historia en la que los personajes se ven arrastrados por fuerzas que no entienden completamente. Espero que os atrape, que os mantenga en vilo y que os sorprendan los giros que van empujando a los protagonistas a un final inesperado. Es mi deseo que, al leerla, encontréis esa sensación de suspense que tanto disfruté al escribir, y que sus personajes, complejos y humanos, resuenen en vosotros mucho tiempo después de haber cerrado el libro.
Un abrazo,
Agustín Martínez

- Autor: Agustín Martínez
- Tiempo de lectura: 9h 55min

