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    Frases célebres de Philip K. Dick

    En este artículo de Casa del Libro hemos reunido las principales frases célebres de Philip K. Dick, uno de los autores estadounidenses más originales de todos los tiempos. Aquí encontrarás un contexto y una pequeña biografía sobre este autor, así como sus principales sentencias, en las que habla sobre realidad, Dios o la manipulación.

    Quién era Philip K. Dick

    Su nombre completo es Philip Kindred Dick, y está considerado como uno de los autores de ciencia ficción más importantes de su época.

    Philip K. Dick nació en Chicago, en el año 1928. No vino solo al mundo, sino que llegó junto a una hermana gemela que murió a las pocas semanas. Ese hecho tan traumático ha marcado profundamente su obra, en donde se pueden encontrar varias referencias a esa presencia simbólica.

    Aunque se matriculó en la prestigiosa universidad de Berkeley, no llegó a terminar sus estudios. En la década de los 50 empezó a darse a conocer como escritor. Primero con algunos relatos, y luego con novelas de ciencia ficción en las que no solo utilizaba la imaginación, sino que entraban en juego factores como la filosofía, la política o la crítica social.

    Uno de sus primeros éxitos literarios fue El hombre en el castillo, una novela que imagina cómo hubiese sido la historia si las potencias del Eje hubiesen ganado en la Segunda Guerra Mundial.

    Este no fue su único éxito, hoy en día se sigue leyendo la que fue una de sus novelas más importantes: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Una historia que serviría, más adelante, para inspirar la famosa película de Blade Runner.

    En cuanto a su vida privada, esta fue siempre un poco caótica y desordenada. Llegó a casarse hasta en cinco ocasiones, y el consumo de drogas, la paranoia o los problemas psicológicos fueron conflictos a los que tuvo que enfrentarse durante toda su vida.

    Finalmente, murió en el año 1982, en Santa Ana. Y si bien había conseguido un cierto prestigio entre los lectores de ciencia ficción, buena parte de su fama vino de manera póstuma, cuando el gran público, en parte gracias a su influencia sobre el cine, empezó a consumir sus principales novelas. Así, a día de hoy, está considerado toda una leyenda de la literatura y una figura que ha trascendido hasta la cultura popular.

    Descubre las mejores frases de Philip K. Dick

    Una vez que dispones de un contexto claro sobre el autor, vamos a zambullirnos de lleno en su obra. Y nada mejor que empezar por algunas de sus sentencias más icónicas y redondas.

    «La realidad es aquello que, cuando dejas de creer en ello, no desaparece».

    La realidad fue una de sus grandes obsesiones filosóficas y literarias. Aquí, arroja una conclusión que parece clara y sencilla, pero que encierra una profunda verdad. Da igual que cierres los ojos ante un problema o una situación. Lo que sea que esté pasando, va a seguir ahí, aunque dejes de pensar en ello.

    «La paranoia es solo la verdad vista desde un ángulo distinto».

    Los pensamientos paranoicos asolaron a este autor durante buena parte de su vida, en parte causados por problemas psicológicos y por su consumo de sustancias. De hecho, en su obra quedó reflejada a la perfección esa paranoia. Sin embargo, como él mismo escribe aquí, esta no es un distanciamiento de la realidad, sino la visión de la misma desde una postura muy concreta. Solo hace falta activar un filtro para empezar a ver las cosas de una única manera.

    «La fantasía trata de aquello que la opinión general considera imposible: la ciencia ficción trata de aquello que la opinión general considera posible bajo determinadas circunstancias».

    Su principal aportación al universo literario fue darle estructura a un género que empezaba a ganar adeptos, pero que todavía necesitaba obras y autores de referencia. Por eso, resulta tan reveladora esta distinción que hace aquí. La ciencia ficción es solo uno de los mundos posibles que podrían darse en nuestra realidad. No se trata de pensar imposibles, como hace la fantasía.

    «La verdad es tan terrible como la muerte, pero más difícil de encontrar».

    Ese pensamiento paranoide llevó al autor a preguntarse, en más de una ocasión, por algo tan puro y necesario como la verdad. Su conclusión fue esta: la verdad tiene una naturaleza terrible, porque basta con mencionarla para que se caigan los cimientos de todo aquello en lo que hemos creído. Y de ahí esa relación que le atribuye con la muerte.

    «Si uno tenía conciencia de estar loco ya no estaba loco, quizá. O empezaba a volverse cuerdo, y al fin despertaba».

    Hay una fina línea entre la locura y la genialidad, así como entre la locura y la verdad. Y es que algunas verdades suenan tan extrañas que parecen dichas por un loco. Sin embargo, esa contradicción o esa paradoja existe, y es justo lo que señala Philip K. Dick en esta frase.

    «La herramienta básica para la manipulación de la realidad es la manipulación de las palabras. Si puedes controlar el significado de las palabras, puedes controlar a la gente que debe usar las palabras».

    Esta es una de sus frases más famosas. Como ya te contamos más arriba, su literatura no se limitaba a la mera invención. También estaba interesado en temas como la política o las ciencias sociales. Y una de las ideas que le obsesionaban era la del control de los poderosos. Y su reflexión arroja algo fundamental: ese dominio se ejerce siempre a partir del lenguaje.

    «La existencia es puro caos, ordenado por la mente humana».

    Él mejor que nadie sabía que la vida, en muchas ocasiones, es caótica e inestable, llena de altibajos. El proceso por el que nos parece algo estructurado o lógico es meramente nuestra acción. Somos nosotros quienes a través de la mente y de nuestra forma de pensar le damos una causa y una explicación a todo cuanto sucede.

    «Llamamos piadosas a las personas que hablan a Dios, y locas a aquellas a quienes Dios habla».

    Philip K. Dick también tuvo, en un momento de su vida, una especie de iluminación o revelación religiosa. Con esta sencilla frase resume su postura y explica lo que significaba para él la espiritualidad o, incluso, el misticismo.

    Tómate las frases célebres de Philip K. Dick como una pequeña muestra de su fascinante e inmenso universo literario. Como ya te dijimos, pese a ser un autor de ciencia ficción, cualquier lector puede disfrutar de la calidad de sus obras y de su pensamiento tan original y diferente. Y tú, ¿sabías que Blade Runner estaba basada en una de sus novelas?

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