Las mejores frases de Shakespeare son un tesoro que su talento nos ha legado. Además, no pierden ninguna vigencia con el paso de los años, sino que el tiempo no hace más que darle la razón al genial dramaturgo y poeta inglés. Si quieres conocer cuáles fueron sus mejores citas, aquí te las contamos todas. Pero, antes, pongamos un poco de contexto.
¿Quién fue William Shakespeare?
Aunque su figura sigue envuelta en un cierto misterio y polémica, hay algunas cosas que sí tenemos claras: se trató del, probablemente, mejor dramaturgo y poeta de toda la historia de la literatura inglesa. No en vano, está considerado uno de los mejores escritores de todos los tiempos.
Si bien sus casi cuarenta obras de teatro son su producción más conocida, los más de ciento cincuenta sonetos que escribió también se consagraron como joyas inmortales de la poesía. Shakespeare murió el 23 de abril de 1616. Algo más de cuatro siglos nos separan de su obra. Pero ya verás que sus mejores frases siguen intactas, atemporales y precisas.
Frases célebres de Shakespeare
Estas son algunas de sus citas más importantes:
El curso del verdadero amor nunca fue tranquilo.
Un precioso recordatorio del autor de que los caminos del romanticismo siempre están llenos de baches, celos, enfados, desilusión y grandes pasiones. Para el inglés, el amor verdadero solo podía ser aquel que realmente hiciese vibrar un corazón al ver a la persona amada. Solo los grandes amores merecerían grandes sentimientos.
El mal que hacen los hombres vive después de ellos; el bien suele ser enterrado con sus huesos.
Una frase muy interesante, que casi parece un galimatías que tenemos que desentrañar. Aquí nos habla sobre que el mal que hagamos en este mundo siempre va a permanecer, porque siempre desencadenará nuevos odios, nuevas envidias o dolores. Sin embargo, aquello que hayamos hecho de corazón y con buena voluntad nos acompañará a la tumba y, por desgracia, no siempre será recordado.
No hay más oscuridad que la ignorancia.
Una preciosa frase en favor del conocimiento y de la verdad. En el pensamiento, en la ciencia y en la curiosidad está la llave que ilumina el mundo. Todo aquello que parece oscuro, difícil, complejo o inexplicable no es más que ignorancia. Algo que todavía no somos capaces de entender.
«Hay cosas mucho, mucho mejores por delante que las que dejamos atrás».
A veces la misión de un poeta es conseguir que la gente mire al futuro con esperanza, y esta es una de esas frases que nos inspira positividad, ¿no te parece? Sí, dejar, abandonar y perder siempre es doloroso. Pero también puede ser un acto que nos aporte la victoria de algo mejor que nos está esperando.
El tonto se cree sabio, pero el sabio se sabe tonto.
Esta frase de Shakespeare casi parece dicha por Sócrates, ¿verdad? Un recordatorio de la humildad que mantienen las personas más inteligentes en todo momento. No es sabio el que más sabe, sino el que más duda, el que más se cuestiona y el que menos convencido está de las cosas.
No hay nada bueno ni malo, sino que el pensamiento lo hace así.
Otra sentencia que parece extraída de una obra de filosofía. Shakespeare nos está dando una idea muy clara aquí: el mundo es lo que vemos. Tal cual lo vemos. Ahora bien, nuestra retina lo distorsiona. Nuestro entendimiento lo tiñe y lo viste de otra forma. No siempre entendemos el mundo como deberíamos hacerlo.
Nuestras dudas son traidoras y nos hacen perder el bien que a menudo podríamos ganar por miedo a intentarlo.
Otra de esas máximas que el dramaturgo nos deja para animarnos siempre a dar un paso hacia adelante, a intentarlo cueste lo que cueste. Un bonito recordatorio de que las mejores cosas solo van a llegar a nuestra vida si tenemos el valor suficiente de ir a por ellas.
El amor no mira con los ojos, sino con la mente. Y por eso el alado Cupido se pinta de ciego.
Otra preciosa frase sobre el amor. Al fin y al cabo, él fue uno de los grandes poetas de este sentimiento. Sí, el amor es ciego, que se dice, y con frases como esta puedes entender el porqué.
El amor buscado es bueno, pero dado sin buscar es mejor.
Muchas veces nos centramos en buscar a nuestra media naranja por el mundo. ¿Pero qué hay de las casualidades? ¿Qué pasa con los encuentros fortuitos? ¿Ya no confiamos en la buena suerte? No hay nada como lo natural, lo improvisado, para que un amor verdadero y duradero pueda florecer del todo entre dos personas.
El mundo entero es un escenario, y hombres y mujeres solo son actores.
El gran teatro del mundo, una idea muy clásica e incluso manida en los autores de la época. Pero así era y así sigue siendo. Aquí Shakespeare nos habla sobre el papel que tenemos que representar cada uno de nosotros en nuestra vida diaria. Puede parecer que somos sinceros, pero no. Siempre hay una máscara que tenemos que ponernos para salir a la calle.
En el infinito libro de los secretos de la naturaleza un poco puedo leer.
Una bonita manera de hablar sobre cómo se entendían el conocimiento y la ciencia en aquella época. Piensa que los más racionales consideraban que lo único que hacían los científicos era desentrañar las leyes de la naturaleza, que estaban escritas en el mundo, y que simplemente había que saber bien cómo se podían leer e interpretar.
Y sobre todo esto: sé sincero contigo mismo, y de ello se seguirá, como la noche al día, que no podrás ser falso con nadie.
Esta preciosa frase extraída de Hamlet nos recuerda un valioso precepto: en la vida hay que actuar con sinceridad hacia uno mismo. Cuando seamos capaces de no mentirnos, de no fingir y de vivir de acuerdo con nuestra conciencia y nuestra moral, solo entonces podremos ser honestos y transparentes con el resto de las personas.
Somos de la misma materia que los sueños y el sueño envuelve nuestra breve vida.
Si alguna vez sientes que la vida pasa como en una niebla, sin que apenas notes los días, esta frase es para ti. Una oda a lo más misterioso y peculiar de estar vivos. Una frase que, también, nos recuerda que hay una línea muy fina entre el sueño y la vigilia, entre estar vivo y estar dormido. Porque a veces las cosas no son tan reales como las creemos, o porque a veces los sueños no son tan ficticios como nos pensamos.
Yo podría estar encerrado en una cáscara de nuevo y sentirme rey del espacio infinito.
Como puedes comprobar en todas estas citas, Shakespeare era un autor que confería mucho valor y mucha importancia al pensamiento, a la mente y a la capacidad que tenemos de abstraernos y de vivir en nuestras cabezas. Poco importa lo que el mundo nos diga, es mucho más valioso cómo nos sentimos nosotros.
El amor reconforta, como el resplandor del sol después de la lluvia.
Lo bueno que tienen los autores clásicos es que hablan de lo más importante de la vida de una manera particularmente clara y sencilla. Esta frase es un perfecto ejemplo de cómo Shakespeare comprendía lo más misterioso e importante del amor: su capacidad para llenar de luz nuestro mundo.
Habla bajo, si hablas de amor.
Esta frase es un poco más divertida, un poco más sutil que todas las otras. El amor conlleva secretos, deseos, pasiones y cosas que solo los amantes se cuentan al oído. Pues bien, todas esas cosas no hay que decirlas demasiado alto, ¿estás de acuerdo?
La culpa, querido Brutus, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos.
Esta cita es más bien un emblema, una de las líneas más famosas escritas por este autor inglés. Hace referencia a cómo muchas veces buscamos culpables fuera de nosotros mismos, y cómo al hacerlo nos equivocamos. Porque, en realidad, la responsabilidad y la culpa son nuestras. No es el destino el que nos ha llevado hasta aquí, han sido nuestros pasos. Por eso, es dentro de nuestras decisiones donde tenemos que buscar responsabilidades.
Las dulzuras que se vuelven comunes pierden su preciosa delicia.
Para que algo nos parezca especial y único no hay nada como la escasez. Seguro que te ha pasado eso de disfrutar más de todo aquello que sabías que se iba a terminar pronto. Porque el valor de muchas cosas, nos recuerda esta frase, no descansa precisamente en la propia cosa en sí, sino en su frecuencia.
El placer y la acción hacen parecer breves las horas
Esta frase es una preciosa lección de vida práctica diaria que nos habla de cómo hacer que el tiempo pase más deprisa. Y es que no hay nada como disfrutar de algo o como estar haciendo alguna actividad para que el tiempo se disipe. Piénsalo, ¿una hora con tus seres queridos no te pasa más rápida que una hora sin hacer nada?
Denme un hombre que no sea esclavo de sus pasiones y lo colocaré en el centro de mi corazón, sí, en el corazón de mi corazón.
Este es un recordatorio de que cualquier persona está siempre dominada por sus pasiones. Es mentira aquello de que somos seres racionales, que buscamos siempre lo mejor para nosotros mismos. En realidad, somos seres pasionales, que seguimos a nuestro corazón y que, en todo caso, creamos un pensamiento racional para hablar y defender nuestras pasiones. Las personas somos, ante todo, emociones, y eso es lo que nos conduce y nos guía en la vida.
Sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser.
Nuevamente, Shakespeare nos deslumbra con una cita que nos recuerda que siempre tenemos enfrente de nosotros un abanico de oportunidades, de soluciones y de posibilidades. Sí, ahora mismo puede que sepas bien quién eres, qué tienes y qué haces. Pero quedarte ahí no es más que un límite o un freno que tú mismo te impones. Todavía no tienes ni idea de lo alto que puedes volar. Solo te hace falta atreverte para descubrirlo.
Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, que las que sueña tu filosofía.
Esta frase es una de las más famosas de nuestro autor, y nos habla de algo que a veces es un poco complicado de explicar. Porque nos habla de la pasión, de la sangre, del amor…, de todo aquello más irracional o inexplicable. De los misterios que nos rodean, de todas esas cosas que no conocemos en profundidad y que no siempre son sencillas de descubrir. Cosas que no siempre se pueden entender gracias al pensamiento.
El sabio no se sienta a lamentarse, sino que se dispone alegremente a su tarea de reparar el daño.
En esta frase, el autor lo tiene claro del todo. El daño vendrá. Vendrán también los problemas, las carencias, los agravios. Sí, todo eso vendrá. Pero no tenemos que encerrarnos en nuestro dolor ni en nuestra pena. Lo que hay que hacer siempre es buscar soluciones, oportunidades y maneras de revertir esa situación.
La tela de nuestra vida es de un hilo mezclado, bueno y malo a la vez.
No puedes esperar que la vida te sonría siempre, ¿verdad? Es natural. Al fin y al cabo, las cosas a veces son buenas, y a veces malas. Hay que abrazarlo todo, porque todo en su conjunto es la vida.
A menudo residen en nosotros los remedios que atribuimos al cielo.
Aquí tenemos otra de esas perlas de sabiduría que nos anima a mirar hacia nuestro interior para entender mejor nuestra situación y hacia dónde dirigirnos. A veces, en los malos momentos, pensamos que los milagros son divinos, que las soluciones caen del cielo, pero no tiene que ser así. Muchas veces la respuesta que estamos buscando se encuentra dentro de nosotros. Simplemente tenemos que mirar mejor hacia nosotros mismos.
¡Qué distancia alcanzan los esplendores de aquella pequeña candela! Así brilla una buena acción en un mundo oscuro.
Para terminar, vemos una frase con un fondo más bien deprimente u oscuro. Sí, el mundo está lleno de traiciones, de dolores y de malos actos. Pero, precisamente por eso, cualquier acto bondadoso y justo va a destacar más. Lo que hay que hacer es, precisamente, abrazar ese tipo de acciones. Quedarnos con todo lo que hace que este mundo sea más claro, bonito y luminoso. Es decir: elegir siempre el bien sobre el mal.
¿Qué te han parecido estas frases de Shakespeare? Hemos querido dejarte aquí las más famosas. En cualquier caso, un autor inmortal como este tiene una obra que bien merece la pena conocer en profundidad. ¿No te apetece descubrir sus preciosas obras de teatro o sus bonitos poemas? ¡Te podemos ayudar a disfrutar del gran poeta inglés!

