Si nunca has leído las mejores frases de Tolstói, este es el momento perfecto para hacerlo. El autor ruso fue uno de los grandes escritores de la literatura universal, y se ganó ese puesto gracias a un talento único e inmenso. Un autor que no solo dejó textos memorables, sino que hizo de su vida algo grande. Te lo explicamos.
Leer o escuchar, tú decides. Ahora este post también está disponible en audio.
¿Quién fue León Tolstói?
Lev Tolstói es uno de esos nombres imprescindibles cuando hablamos de literatura. Nació el 9 de septiembre de 1828 en la finca familiar de Yasnaia Poliana, en Rusia, en el seno de una familia aristocrática. Se quedó huérfano de niño, y fue criado y educado por familiares. Tras licenciarse en Derecho y en Lenguas, decidió que su destino consistiría en viajar por el mundo para descubrir todas las realidades que se escondían en él.
Siendo adulto, publicó algunas de las mejores novelas rusas de todos los tiempos, entre las que destacan especialmente Guerra y paz y Anna Karénina. Dos auténticas joyas que influyeron en infinidad de autores y lectores a lo largo del mundo. En ellas destaca su capacidad para fijarse en los grandes dilemas morales y su precisión para retratar los entresijos psicológicos de sus personajes.
A partir de la década de 1880, sufrió una crisis espiritual que le hizo apostar por una posición ética muy rupturista para la época, rechazando la riqueza, el poder y la violencia. Viajó por el mundo y fueron muchos los que se dejaron influir por la esencia de Tolstói. Su influencia se deja notar a día de hoy en autores y pensadores de toda Europa.
Finalmente, murió el 20 de noviembre de 1910.
Descubre las mejores frases de León Tolstói
Ahora que ya te has acercado a la inmensa figura de Tolstói, nada mejor que descubrir su sensibilidad a través de su trabajo.
«Si no se tomara la vida como una misión, dejaría de ser vida para convertirse en infierno».
Tolstói siempre mantuvo una visión relativamente filosófica acerca de la existencia y de la vida. Esa visión se explica perfectamente en esta frase. O le damos un propósito a nuestros pasos y a nuestros actos, o llegará el momento en el que nos sintamos completamente perdidos, sin saber qué rumbo tomar ni qué elegir. La misión que asumamos es lo que le dará sentido a nuestra vida. Tan sencillo como eso.
«El único conocimiento absoluto que puede alcanzar el hombre, es que la vida no tiene sentido».
Aquí volvemos a encontrarnos frontalmente con un cuestionamiento profundo de la vida y de la existencia. Podemos hacernos preguntas, sí. Pero cuando llegamos a la última de las preguntas pertinentes, lo que nos encontramos es el silencio, el vacío. Para Tolstói, esto se debe a que la vida no tiene sentido. Y esa es la única verdad que podemos obtener a través de nuestro conocimiento y de las herramientas del pensamiento.
«Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo».
Esta es una de las frases más populares del novelista ruso, que además encierra en sí misma una poderosa verdad que puede mover montañas. A veces no hay que buscar ni que perseguir los grandes gestos que producen revoluciones. En lugar de eso, es mejor mirar nuestras propias acciones para cambiar las cosas. Ese puede ser un acto tremendamente subversivo.
«La felicidad no depende de las cosas exteriores, sino de la forma en que las vemos».
Aquí nos encontramos con un ejemplo perfecto del pensamiento estoico. Y es que el mundo no se encarga de hacernos infelices ni de provocar nuestro sufrimiento. Somos nosotros los que, con nuestra forma de mirar y de ver las cosas, encontramos problemas e impedimentos en el entorno.
«Hurgando en nuestras almas, a menudo desenterramos algo que debería haber estado allí sin ser visto».
Con esta frase, Tolstói nos deja claro que no está del todo de acuerdo con aquellos autores y filósofos que nos aconsejan conocernos profundamente a nosotros mismos. Y es que, para el autor ruso, ese conocimiento puede traer parejos algunos problemas. A veces, en lo profundo, podemos encontrar secretos o emociones que no queremos compartir con nadie. Ni siquiera con nosotros mismos.
«Lo incorrecto no deja de estar mal porque la mayoría participa en él».
El espíritu reivindicativo de este novelista queda latente en esta frase con la que nos quita una importante venda de los ojos. Las cosas no deberían tener sentido simplemente porque todos las hagan. Tenemos que valorar y juzgar las cosas por lo que realmente son, y no por los demás.
«La primavera es el momento de los planes y proyectos».
Vamos a alejarnos un poco de las citas más reivindicativas y políticas para acercarnos a algunos aspectos un poco más dulces y humanos en las obras del novelista. Con una frase tan sencilla como esta, nos recuerda que no hay nada como un paisaje en pleno florecimiento para que todos sintamos la necesidad de cambiar y mejorar nuestra vida. No hay nada como la belleza para impulsarnos a seguir y a descubrir el mundo.
«Todo lo que sé, lo sé por amor».
Otra preciosa frase que encierra una enseñanza importante. El amor, el mayor sentimiento de todos, es el responsable también de ofrecernos una educación de valor. Y es que cuando queremos algo o a alguien, nos obligamos a nosotros mismos a salir de nuestra zona de confort, a buscar más allá y a enfrentarnos a lo desconocido. En definitiva, a conocer cosas nuevas.
«Toda la variedad, todo el encanto, toda la belleza de la vida está hecha de luces y sombras».
Una de las características que ennoblecen la literatura de Tolstói es su capacidad para entender la vida como un fenómeno complejo. Nada es tan bueno como parece, ni tampoco tan malo. Como bien apunta aquí, lo más sublime también tiene sus sombras.
«La música es la abreviatura de la emoción».
Con esta pequeña y poética frase nos despedimos de la sabiduría y del talento de un autor de la talla de este escritor ruso. Un talento con el que, en esta ocasión, nos recuerda que no hay nada como la música para poner nuestros sentimientos a flor de piel.
Ya has podido comprobar todo el potencial y la calidad que tienen las mejores frases de Tolstói, ¿verdad? El siguiente paso, si te has quedado con ganas, es bucear en su literatura. Su mundo te absorberá desde la primera página.
