En Casa del Libro queremos repasar las frases célebres de Isaac Asimov. Este autor fue uno de los escritores más influyentes en la ciencia ficción, al haber firmado obras como Yo, robot. En este artículo podrás encontrar una extensa biografía suya, así como sus sentencias más conocidas e influyentes.
¿Quién fue Isaac Asimov?
Fue un escritor ruso que, según fuentes oficiales, pero en disputa, nació el 2 de enero de 1920 en Petróvichi, en el seno de una familia judía. Tras el nacimiento del pequeño Isaac, sus padres no tardarían demasiado en emigrar a Estados Unidos, ya que se fueron en 1923. Por ese motivo, el escritor pasa su infancia en Brooklyn, Nueva York. Esto fue algo fundamental para él, ya que en las tiendas de ese barrio fue donde empezó a tener acceso a las revistas de ficción.
Estudió en la universidad de Columbia, en donde se formó en química y llegaría incluso a doctorarse. En 1949 se incorpora a la Boston University School of Medicine, en donde trabajaba como profesor de bioquímica.
Desde joven empezó a publicar sus relatos en revistas de ciencia ficción. Aunque se convirtió en un autor relevante con la publicación de sus obras más famosas, la serie Fundación. Se trata de un monumento literario sobre imperios galácticos, política y el destino de la humanidad.
Sin embargo, el libro que realmente le ha dejado una fama póstuma imborrable es la obra Yo, robot. En ella, a través de una serie de relatos, enuncia por primera vez las Tres leyes de la robótica. Se trata de tres preceptos morales y de comportamiento que, en teoría, los robots no podrían nunca violar. Y el libro, por otro lado, es una exploración del mundo en que viviríamos si pudiesen violarlas.
El estilo general de su obra fue el mismo durante toda su vida. Asimov desarrolló una literatura casi científica. Con una prosa clara y con escasos refinamientos literarios, buscaba lanzar mensajes coherentes e ideas que los lectores pudiesen entender rápidamente.
Ese estilo es perfecto para los temas en los que profundizó durante su carrera. No solo fue un escritor de ciencia ficción, utilizó este género como un vehículo con el que hablar de sistemas sociales, de las consecuencias de la ciencia o para plantear diferentes dilemas lógicos.
Otra de las aristas más ricas e interesantes de su personalidad fue la de divulgador científico. Llegó a publicar casi 500 libros sobre historia, biología, astronomía y muchas otras disciplinas de estudio.
En vida fue premiado en numerosas ocasiones, convirtiéndose así en uno de los autores de ciencia ficción más relevantes de su época. Entre los principales premios recibidos destaca el Hugo, concedido a la serie Fundación como mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos.
Finalmente, Isaac Asimov murió el 6 de abril de 1992 en Nueva York, a los 72 años. La causa de su muerte tuvo que ver con una infección por VIH contraída por una transfusión durante una operación cardíaca en los años ochenta. A día de hoy, se le considera el autor de ciencia ficción más emblemático de todos los tiempos.
Descubre las frases célebres de Isaac Asimov
Ahora que tienes un contexto claro sobre la importancia de este autor, vamos a descubrir lo extremadamente lúcido que era.
«¡No hay naciones! Solo hay humanidad, y si no llegamos a entender eso pronto, no habrá naciones, porque no habrá humanidad».
Él pudo comprobar cómo los conflictos entre países, en su tiempo, espolearon la división, la guerra y el enfrentamiento. Por eso, en su imaginario lo más importante de todo era entender que todos somos humanos. Ese es el elemento que tenemos en común y que nos puede mantener a salvo.
«Aquellas personas que piensan que lo saben todo son una gran molestia para aquellos de nosotros que lo estamos intentando».
El verdadero sabio o experto es aquel que entiende bien la magnitud de su ignorancia. Por eso, los que genuinamente tienen un sentimiento de amor por el conocimiento y la verdad se ven especialmente afectados por esos falsos expertos.
«Cualquier planeta es la Tierra para aquellos que viven en él».
En sus escritos sobre otros universos y planetas, Asimov planteó siempre la misma empatía y el mismo sentimiento humanista en todos ellos. La idea es clara: cualquier ser vivo se va a afanar en encontrar un sitio al que llamar hogar, y en considerarlo suyo.
«El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría».
Asimov tenía una confianza tremenda en la ciencia, pero también sabía que esta avanzaba e iba a avanzar cada vez más rápido. Sin embargo, las sociedades no parecían evolucionar, ni por asomo, a la misma velocidad.
«Ellos no van a escuchar. ¿Sabes por qué? Porque tienen ciertas nociones fijas sobre el pasado. En sus ojos, cualquier cambio sería una blasfemia incluso si se tratara de la verdad. Ellos no quieren la verdad, ellos quieren la tradición».
Asimov sabía que en el mundo había dos tipos de personas, las que confiaban en los avances y quienes los temían. Y entre un bando y otro no había vasos comunicantes suficientes como para que se pudiesen entender del todo. Como bien dice, se debía a que cada uno de los bandos buscaba una cosa diferente: o la verdad o la tradición.
«En presencia de la Oscuridad total, la mente cree que es absolutamente necesario crear luz».
Es inevitable. El ser humano está hecho para buscar siempre una escapatoria y para encontrar una luz incluso en los momentos más oscuros y difíciles.
«Estoy convencido de que la autoeducación es el único tipo de educación que existe».
La cultura enciclopédica de Asimov no solo se la debe a su formación en la universidad, sino a su genuina curiosidad y a sus ganas de saber y de conocer más y mejor el mundo. Por eso, sabía perfectamente que la única manera de educarse era esa, haciéndolo cada uno por sí mismo.
«La gente piensa en la educación como algo que pueden terminar».
Esta frase está muy en consonancia con la anterior. Se trata de una visión muy lógica, teniendo en cuenta los intereses y la forma de ser de Asimov. Él consideraba que la educación real no tenía que ver con notas y trabajos, sino con las ganas de aprender y de descubrir cosas nuevas.
«Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho».
Finalmente, esta sentencia encaja perfectamente con su posición clara de hombre de ciencias. Él ya se enfrentaba en su tiempo a personas que negaban hasta lo más evidente. Sin embargo, cerrar los ojos no significaba que aquello que tenían delante fuese a desaparecer por arte de magia.
Como has visto, las frases célebres de Isaac Asimov son un perfecto reflejo de sus principales temas literarios, de su escritura y de su pensamiento. Y tú, ¿alguna vez te animarías a leer una obra tan ambiciosa como Fundación?
