En este artículo de Casa del Libro queremos enseñarte las frases célebres de Rudyard Kipling, uno de los autores más importantes de todos los tiempos. Aquí vas a poder encontrar una biografía detallada del autor, así como una explicación de sus sentencias más importantes.
Quién fue Rudyard Kipling
Su nombre completo fue Joseph Rudyard Kipling, y nació en el año 1865 en Bombay, India. Un territorio que, en esos momentos, se encontraba bajo dominio de la corona británica.
Sus padres tenían sensibilidad artística. Su padre era artista y especialista en arte indio, y su madre venía de una familia relacionada con algunos de los artistas más importantes británicos, como Edward Burne-Jones.
Los primeros años de su vida los pasó en Bombay, en lo que recuerda como una de las etapas más felices de su vida. Sin embargo, con seis años fue enviado por sus padres a Inglaterra, para ser educado allí. En esa etapa sufrió castigos físicos y crisis nerviosas, convirtiendo esos años en una experiencia traumática.
Su adolescencia fue una época mucho más feliz. En el United Services College, un colegio para hijos de militares, llegó a hacer buenos amigos. Como su familia no podía costear los gastos universitarios, con 16 años tuvo que regresar a la India, en donde empezó a trabajar como periodista.
Desde muy joven empieza a publicar sus primeras obras: poemas satíricos y relatos. Poco a poco va consiguiendo fama con esos libros y, en 1889, vuelve a Inglaterra, con el objetivo de convertirse en escritor profesional.
Durante esa etapa su fama no dejó de aumentar. Uno de los grandes temas de sus obras fue el Imperio Británico. Un retrato vívido de la administración inglesa, sus soldados, funcionarios… Precisamente por esto, sus posiciones políticas eran siempre las de defender el imperialismo y la ideología colonial.
En cuanto a su vida privada, en el año 1892 se casa con Caroline “Carrie” Balestier, una estadounidense con la que se muda a Vermont. Allí tiene una de las etapas más productivas de su vida, con obras como El libro de la selva.
Aunque quizás su obra más significativa, escrita posteriormente en Inglaterra, fue Kim, la historia de un huérfano irlandés que viaja por la India.
No solo fue novelista, también se dedicó a escribir relatos infantiles. Una trayectoria tan exitosa como la suya fue galardonada con el premio Nobel de Literatura cuando Kipling tenía tan solo 41 años. A día de hoy, sigue siendo el galardonado más joven de toda la Historia.
Sin embargo, su vida estuvo atravesada por la tragedia. Su hija muere con apenas seis años, a causa de una neumonía, y uno de sus hijos fallece en la Primera Guerra Mundial. Este hecho cambia profundamente la psicología de sus obras. Si antes exaltaba el esfuerzo belicista e imperialista, ahora pasa a tratar esos temas de una manera más oscura y profunda.
Finalmente, Kipling muere el 18 de enero de 1936, después de una operación por una úlcera perforada. Es considerado un autor clásico, gracias a su estilo ligero, oral y a su capacidad de capturar a la perfección ambientes complejos.
Descubre las mejores frases de Rudyard Kipling
Ahora que tenemos un contexto para entender y leer a este autor, vamos a ver cuáles son las mejores frases de sus novelas y cuentos.
«Se aprende más por lo que la gente habla entre sí o por lo que se sobrentiende, que planteándose preguntas».
No hay duda de que Kipling, atendiendo a su biografía, fue un hombre de mundo. Eso le concedió una practicidad que, en muchas ocasiones, le alejaba del lado más filosófico y reposado de la existencia. De ahí esta frase. Un hombre de mundo es siempre un buen observador, que aprende y descubre en los demás todo lo que quiere conocer.
«La victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén».
La vida de Kipling estuvo plagada de éxitos, pero también de fracasos o tragedias vitales. Por eso, el autor sabía a la perfección que no debía dejarse llevar por ninguna de las corrientes que tendiese la suerte ante él. Esta frase habla de que hay que desconfiar de lo que sale bien y de lo que sale mal.
«Las palabras son la más potente droga utilizada por la humanidad».
Como escritor, Kipling sabía a la perfección que las palabras contenían conjuros, hechizos que podían amansar a las fieras, curar heridas y despertar la imaginación. Eso precisamente fue lo que consiguió con su literatura, en donde residía un poder enorme.
«No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo».
La amistad es uno de esos temas que, directa o indirectamente, inundan sus obras. Por eso, una de sus frases más emblemáticas es esta: un reconocimiento al valor de la amistad.
«Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada».
Kipling vivió una época convulsa desde diferentes territorios. Con esa visión amplia, se dio cuenta de que las personas necesitan retos para motivarse. Solo así es como pueden dar mucho más de lo que se creían capaces de hacer.
«Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué».
No hay que olvidar que Kipling inició su vida laboral como periodista, algo muy típico dentro del mundo de los escritores. Por eso, sabía perfectamente que, para enfrentarse al mundo y entenderlo tal cual era, nada mejor que hacer todas las preguntas posibles.
«Los peores embusteros son nuestros propios temores».
Aunque a veces pueda parecerlo, generalmente nuestros mayores miedos son irracionales y no están justificados. Por eso, como bien nos recuerda en esta frase, son los principales mentirosos que hay en nuestra vida.
«¿Qué sabe de Inglaterra quien solo conoce Inglaterra?».
La relación que Kipling mantuvo con Inglaterra fue mutando a través del tiempo. Probablemente, lo que mejor le vino para comprender bien todas las aristas y la complejidad del Imperio.
«Entrometerse en el desatino del hombre es siempre una faena muy ingrata».
Los seres humanos tenemos oscuridad en nuestro interior: secretos y dolores de los que no le hemos hablado a nadie. Por eso, bucear en esas causas es siempre algo que levanta mucho polvo, ingratitud y oscuridad.
«Si en la lucha el destino te derriba. Si todo en tu camino es cuesta arriba. Si tu sonrisa es ansia insatisfecha. Si hay faena excesiva y mala cosecha. Si a tu caudal se contraponen diques, date una tregua. ¡Pero no claudiques!».
La vida va a poner trabas en casi todo lo que intentes hacer. Sin embargo, trata de que eso no sea una excusa o un motivo para rendirse. Párate cuando lo necesites, y descansa, pero no tires nunca la toalla. Las frases célebres de Rudyard Kipling siguen reflejando a la perfección el estilo literario de uno de los grandes autores en lengua inglesa de todos los tiempos. Un escritor muy completo y con un universo vivo y palpitante. Y tú, ¿crees como él que las palabras tienen un poder único?
