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    Frases de Kafka

    Franz Kafka fue uno de los escritores más importantes del siglo XX. No solo ha sido capaz de crear una obra única, también ha conseguido generar un aura de misterio en torno a su persona y a su literatura. Si quieres conocer más de cerca la calidad literaria indiscutible del escritor checo, sigue leyendo. Estás a punto de descubrir algunas de las mejores frases de Kafka.


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    ¿Quién era Franz Kafka?

    Kafka fue uno de esos muchos escritores del siglo XX que dejaron una huella imborrable en miles y miles de autores, pese a que en vida no tuviese apenas el más mínimo éxito entre sus contemporáneos.

    Nació en Praga, a finales del siglo XIX, y tuvo una vida particularmente corta, puesto que murió de tuberculosis en el año 1924. A pesar de su prematura muerte, su talento literario se desarrolló en una serie de novelas, diarios, cartas y relatos que han permanecido y continuarán presentes en la historia de la literatura moderna.

    La vida de Kafka era una vida completamente normal. Venía de una familia judía de clase media, o media alta. Kafka fue el mayor de seis hermanos, y se esperaba que fuese el heredero de los negocios del padre. Sin embargo, su personalidad sensible chocaba frontalmente con el carácter duro y dominante de su padre. De ese sentimiento de extrañeza nacería luego su obra más famosa, La metamorfosis.

    En cuanto se independizó, pudo volcarse totalmente en su auténtica pasión: la literatura. Era casi como una obsesión. Es cierto que sus textos parecen reflejar un alma atormentada, si bien en su vida diaria era una persona de fácil trato, y un hombre divertido.

    Su estilo literario, único y muy cuidado, refleja el absurdo de la existencia. Es un retrato del ser humano convertido en insecto, o envuelto en procesos imposibles de comprender, o tratando de llegar a destinos inexistentes. Con un fuerte carácter metafórico y poético, el suyo es un universo envolvente y profundo.

    Su influencia no ha mermado en ningún momento y, a día de hoy, sigue siendo uno de los escritores más leídos y respetados de toda Europa.

    Descubre las mejores frases de Kafka

    Ahora sí, vamos a entrar en el fascinante mundo narrativo del autor checo.

    «La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza».

    Siempre se ha dicho que, mientras que Don Quijote representaba la ilusión, la irrealidad y el sueño, Sancho Panza representaba la tierra, la realidad y la cordura. Aquí Kafka deja bien clara su postura. El problema no es la ensoñación, el problema es aquello que nos despierta y que nos devuelve a lo más cruel del día a día.

    «A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar».

    Otro aforismo en el que queda perfectamente reflejado ese carácter tan radical de una persona tan única. Una decisión irrevocable tiene una fuerza y un pulso que no se pueden alcanzar de ninguna otra manera. Para llegar lejos, nos dice Kafka, hay que conseguir ese pulso.

    «Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado que hay dentro de nosotros».

    Como un buen obseso de la literatura, Kafka nos ha legado numerosas frases que hablan sobre el acto sagrado de escribir. Aquí, nos recuerda cuál debe ser la función de un libro: ser capaz de tocar nuestro interior.

    «Cualquiera que conserve la capacidad de ver la belleza no envejecerá nunca».

    Lo importante no es tanto ser joven como mantenerse sensible a lo actual. Tener una percepción de la belleza es lo que realmente nos ayuda a disfrutar de lo que vemos y a enamorarnos del mundo.

    «En tu lucha contra el resto del mundo te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo».

    Kafka poseía un oscuro sentimiento de derrota en su interior. En sus obras, eran el mundo y la burocracia quienes siempre ganaban. No había espacio para la individualidad ni para la lucha. Aquí, en pocas palabras, resume a la perfección esa idea tan fatalista de la realidad y del destino.

    «No desesperes, ni siquiera por el hecho de que no desesperas. Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives».

    No hay que darles demasiadas vueltas a las cosas. La vida, al final, siempre se impone por el pulso y por la sangre.

    «Debo confesar que una vez envidié mucho a alguien porque era amado, cuidado, defendido de la razón y de la fuerza y porque yacía en paz bajo las flores. Yo siempre tengo la envidia al alcance de la mano».

    Esa personalidad tan caleidoscópica de la que hemos hablado queda perfectamente reflejada en este bello párrafo. También aquí Kafka desvela una idea central en el carácter humano: a veces lo que tenemos son simplemente ganas de sentirnos cuidados y queridos.

    «Cada hombre lleva en sí una habitación. Es un hecho que nos confirma nuestro propio oído. Cuando se camina rápido y se escucha, en especial de noche cuando todo a nuestro alrededor es silencio, se oyen, por ejemplo, los temblores de un espejo de pared mal colgado».

    El tratamiento que hacía Kafka de sus personajes era especialmente cuidado y detallado. Aquí hay una explicación muy narrativa de por qué los construía con tanto mimo. Para él, cada persona (y cada personaje) tiene una profundidad muy densa que lleva tiempo escudriñar.

    «Todo aquello que estás buscando, también te está buscando a ti».

    Vemos ahora una faceta un poco más misteriosa en la narrativa de Kafka. Una frase que se asemeja a los aforismos orientales por su estructura y su mensaje.

    «Nunca imaginé que tantos días finalmente harían una vida tan pequeña».

    Una frase que nos recuerda la cotidianeidad de la vida, y cómo está, en realidad, compuesta de instantes insignificantes. Eso sí, seguro que puedes notar esa especie de dolor y de pesar que hay también en esta frase de Kafka, dando a entender que una vida así tampoco es suficiente.

    «No hablo como creo, no pienso como debería, y todo continúa en una oscuridad indefensa».

    Ese estilo un tanto críptico e intelectual de Kafka queda perfectamente plasmado en esta oración que nos recuerda que, al fin y al cabo, no somos aquello que creemos ser.

    «Soy libre y es por eso que estoy perdido».

    Terminamos este listado con una curiosísima afirmación de Kafka. Muchas veces entendemos la libertad como algo positivo, pero también tiene unos contrapuntos claros. Por ejemplo, la libertad supone que no tenemos a dónde agarrarnos, ni un camino para seguir, ni nadie de quien depender. Eso significa que, en realidad, no hay ningún camino ante nosotros, y eso puede hacer que nos sintamos perdidos.

    Ahora que ya conoces las mejores frases de Kafka, solo te falta dedicar algo de tiempo a descubrir y a enamorarte de su obra. Compleja, fascinante y llena de matices, cualquiera de sus novelas o relatos te encantará. ¿A qué esperas?

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