En Casa del Libro queremos dedicar este artículo a repasar las frases célebres de Jack London, el autor de obras tan importantes y atemporales como La llamada de la selva. Aquí encontrarás una biografía completa, así como algunos de sus fragmentos y aforismos más importantes, en los que habla de temas que van desde la escritura hasta la caridad.
¿Quién fue Jack London?
Jack London nace con el nombre de John Griffith Chaney el 12 de enero de 1876, en San Francisco, California. Su apellido viene de su padrastro, John London, un veterano de la Guerra Civil con el que se casa la madre de Jack después de que su padre no hubiese querido asumir la paternidad.
Jack nace en un contexto algo precario: constantes mudanzas e inestabilidad fueron el pan de cada día para su familia. La gran figura de su infancia fue Virginia “Jennie” Prentiss, una mujer afroamericana que le cuidó de pequeño y con quien mantuvo un vínculo muchos años después.
Durante su infancia, tuvo que encadenar bastantes trabajos precarios en los que fue duramente explotado, lo que definiría muy profundamente buena parte de su pensamiento y de su literatura.
Jack London no pudo finalizar sus estudios superiores, y buena parte de sus conocimientos y cultura es debida a la autoeducación. En esa época, su gran refugio fue la literatura, a la que tenía acceso gracias a la biblioteca pública.
En cuanto fue haciéndose mayor, la vida de London se entrelazó profundamente con el sentimiento aventurero. De adolescente fue pirata de ostras en la bahía de San Francisco. Poco después, se embarcó rumbo a Japón. Y, posteriormente, se uniría a todos los que fueron arrastrados por la fiebre del oro.
A principios del siglo XX empieza a conocer el éxito literario gracias a la publicación de El hijo del lobo. Hasta su muerte, en 1916, con solo 40 años, llegó a escribir más de 50 libros de ficción y no ficción. Consiguió fama internacional, se casó varias veces y hasta fue corresponsal de guerra.
Todo esto ha forjado una imagen de escritor aventurero y politizado, ya que su experiencia de la pobreza y sus condiciones laborales tan paupérrimas le convertirían en un socialista convencido. A día de hoy, sigue siendo uno de los escritores norteamericanos más emblemáticos e interesantes de todo el siglo XX.
Descubre las mejores frases de Jack London
Ahora sí, llega el momento de mirar más de cerca la literatura y el talento de London y de descubrir cuáles han sido algunas de sus sentencias más importantes.
«Yo no vivo de lo que el mundo piensa de mí, sino de lo que yo pienso de mí mismo».
Las circunstancias empujaron a Jack London a ser una persona fuerte, decidida y autosuficiente. Precisamente por eso, nunca fue un hombre ni un autor demasiado expuesto a las críticas o dependiente de la aprobación ajena. Realmente, él hacía las cosas por sí mismo y por ese niño pobre en el que se basaron tantas de sus historias.
«Riqueza significa influencia».
La pobreza fue un elemento clave en su vida. Precisamente por eso, tuvo la capacidad de analizar de una forma muy profunda lo que significaba el dinero en la sociedad de su tiempo. El dinero permitía comprar cosas bonitas y caras, pero su principal capacidad es la de ejercer influencia, controlar lo que la gente piensa y cambiar el rumbo (por corto que sea el giro) de las cosas. Ese fue su gran descubrimiento.
«Escribo sin más propósito que añadir algo mío a la belleza».
Jack London tuvo una escritura feroz y nerviosa. Tenía la ambición de un autor auténtico. Sin embargo, no necesariamente buscaba la fama o la gloria literaria. Le preocupaba mucho más poder ofrecer algo de belleza a un mundo frío y gris. Poder sumar, por poco que fuese, algo hermoso a un mundo cruel. Esa es su noble visión de su literatura.
«¡Preferiría ser cenizas que polvo! Preferiría que mi chispa se queme en brillante hoguera a ser extinguida por seca desintegración. Preferiría ser espléndido meteoro, cada átomo en mí en magnífico resplandor, que un soñoliento y permanente planeta».
Este precioso párrafo es, de alguna manera, una declaración de intenciones que terminó por cumplirse. Jack London, con su breve vida y su enorme estela literaria, consiguió convertirse en un autor de esos que son como una estrella fugaz. Un estallido de talento, belleza y estética en el firmamento de la literatura universal.
«Tirar un hueso al perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro, cuando se está tan hambriento como el perro».
Sus años de pobreza marcaron muy profundamente su pensamiento acerca de cómo los humanos nos comportamos con otros humanos. Aquí, una reflexión tremendamente importante sobre la caridad. Esta no consiste en dar lo que nos sobra sino en dar aquello que necesitamos, pero que preferimos compartir con alguien más necesitado que nosotros.
«No se puede esperar a la inspiración. Tienes que ir a buscarla con un palo».
Su extensa obra es el perfecto ejemplo de esta idea que lanza aquí Jack London. Sus relatos, novelas y artículos estaban escritos sobre la auténtica realidad de las cosas. Su interés estaba en descubrir la naturaleza del mundo, su violencia y sus movimientos más propios. Su forma de escribir era precisamente esa, mancharse de barro hasta las rodillas para volver con una buena historia que contar.
«¿La vida? ¡Bah! No tiene ningún valor. Dentro de lo barato, es de lo más barato».
Los viajes y la vida disipada le hicieron entender que una vida, pese a su inmenso valor, en realidad era una moneda de cambio muy económica entre las personas. La falta de empatía y los intereses terminaban por destruir aquello más profundo de nuestra existencia.
«La función propia del hombre es vivir, no existir. No desperdiciaré mis días tratando de prolongarlos. Aprovecharé mi tiempo».
Para terminar, te queremos dejar una reflexión especialmente bonita e importante que nos legó Jack London. El ser humano no está aquí para limitarse a ver los días pasar, uno detrás de otro, por delante de sus ojos. Tenemos la misión de aprovecharlos al máximo, de exprimirlos, y de encontrar en ellos toda la felicidad que podamos.
Estas frases célebres de Jack London, junto a su biografía, seguro que te permiten tener una visión bastante completa y sugerente de este autor. Nosotros te recomendamos novelas tan emblemáticas como La llamada de lo salvaje o Colmillo blanco, algunos de los mejores exponentes de su literatura. ¿Te gustan ese tipo de autores que utilizan su propia vida como fuente de inspiración?
