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    Frases célebres de Arthur C. Clarke

    En este artículo de Casa del Libro queremos repasar las frases célebres de Arthur C. Clarke. Para ello, primero haremos un repaso por la vida y obra de uno de los principales escritores de ciencia ficción, y luego abordaremos las principales sentencias que dejó escritas, en las que habla de temas tan variados como la ciencia o la esperanza.

    ¿Quién fue Arthur C. Clarke?

    Su nombre completo era Arthur Charles Clarke, y nació en Somerset, Inglaterra, en el año 1917. Fue un famoso escritor de ciencia ficción que combinó su pasión por la escritura con sus dotes para la invención y para divulgar su conocimiento científico.

    Se formó en matemáticas y física en el King’s College de Londres. Ese conocimiento le permitió, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajar en los sistemas de radar en la Royal Air Force. Posteriormente, Clarke fue quien propuso el uso de satélites geoestacionarios para telecomunicaciones, una idea que anticipaba las telecomunicaciones por satélite.

    Todo ese conocimiento científico lo volcó también en la literatura. En sus primeros años como escritor consiguió publicar sus primeros relatos de ciencia ficción durante los años 40. Fue más adelante cuando por fin dio el salto a la novela.

    La más importante de todas fue 2001: una odisea espacial. La novela fue escrita en paralelo a la película de Stanley Kubrick, ambas basadas en ideas previas de Clarke. En ella se condensan buena parte de los principales temas y elementos intelectuales que conforman su obra.

    Y es que lo particular de su escritura, en comparación con otros autores, es que Clarke buscaba siempre posibilidades plausibles. Universos o historias que científicamente tuviesen la posibilidad de suceder en algún momento. Esto daba a sus libros un aire un poco más optimista o luminoso que otros autores de ciencia ficción mucho más apocalípticos o tremendistas.

    Así, sus temas centrales van desde la tecnología hasta la exploración espacial, pasando por la inteligencia artificial o cuestionándose nuestro destino en un universo tan complejo.

    En el año 1956 se traslada a Sri Lanka, en donde pasa gran parte de su vida, y donde también muere. Allí, pudo dedicarse a algunas de sus pasiones, como el buceo y la exploración submarina.

    Actualmente, se le considera como uno de los grandes autores de ciencia ficción de todos los tiempos. Una figura con un enorme peso intelectual que ha dejado su huella literaria en generaciones posteriores.

    Descubre las mejores frases de Arthur C. Clarke

    Ahora que tienes el contexto necesario sobre este autor, vamos a ver cuáles son algunas de sus frases más importantes y significativas.

    «Cuando un anciano y distinguido científico afirma que algo es posible, es casi seguro que está en lo correcto. Pero cuando afirma que algo es imposible, muy probablemente está equivocado».

    Esta frase encierra buena parte de su pensamiento científico. Dice, de forma muy ingeniosa, que el futuro es un campo abierto que somos incapaces de imaginar. La experiencia nos confiere la capacidad de encontrar posibilidades, pero esa misma experiencia a veces nos cierra en banda a la opción de descubrir otras nuevas que están por venir. Ninguna persona, por reputada que sea, puede realmente anticiparse al futuro.

    «No creo en Dios, pero estoy muy interesado en él».

    El perfil científico de Clarke le alejaba mucho de posturas religiosas o espirituales, pero eso no impedía que no tuviese un sano deseo por descubrir y por saber. Su curiosidad también le había llevado a pensar en la religión y en la idea de Dios. Al fin y al cabo, seguro que descubría similitudes entre la idea de religión y sus propias ideas científicas.

    «El futuro ya no es lo que solía ser».

    Cada nuevo avance científico trae consigo una nueva realidad. Y esta, en casi todos los casos, produce también nuevos futuros. Hay generaciones que miran al futuro con esperanza, y otras que lo hacen con incertidumbre o miedo. Es probable que, a lo largo de su extensa vida, Clarke viese diferentes futuros en más de un momento. Algunos con buenos ojos, y otros con un espanto terrible.

    «Esta es la primera época en que se ha prestado mucha atención al futuro, lo cual no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno».

    No hay duda de que la bomba atómica fue un antes y un después para más de una generación. De repente, algo terrorífico y destructivo orbitaba a su alrededor, con la posibilidad de acabar con todo. Ese miedo provocó que muchas personas empezaran a pensar que el futuro era, simplemente, algo que no iba a llegar a existir jamás.

    «Si hemos aprendido algo en la historia de la invención y el descubrimiento es que, a largo plazo, y a menudo en el corto, las más atrevidas profecías parecen irrisoriamente conservadoras».

    En su perspectiva como científico, Clarke tuvo la humildad de aceptar la idea de que las predicciones, en la mayoría de ocasiones, suelen ser erróneas. La vertiginosa velocidad de las revoluciones o los cambios que estas producen son totalmente imprevisibles. Es por eso que las cosas realmente importantes tienen unas consecuencias que no se pueden medir.

    «Estoy seguro de que el universo está lleno de vida inteligente. Simplemente ha sido demasiado inteligente como para venir aquí».

    Una de las obsesiones de este autor fue la vida extraterrestre. Aquí, con mirada irónica, da a entender que la vida inteligente no es lo que exactamente entendemos como tal.

    «Existen dos posibilidades: que estemos solos en el universo o que no lo estemos. Ambas son igual de terroríficas».

    La soledad en medio de la inmensidad del universo tiene algo aterrador. Casi tan aterrador como la opción de que, en medio de ese mismo silencio, haya alguien que nos esté viendo. Esas dos posibilidades estuvieron presentes en su obra y en su imaginario intelectual en todo momento.

    «La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible».

    Su espíritu científico e inventor era también el espíritu de un explorador, de un buscador. Sabía que, para llegar a los sucesos realmente importantes y significativos, o para lograr grandes cambios, lo que había que hacer era avanzar y seguir, sin detenerse, hasta donde fuese necesario, hasta lo más lejos que se pudiese llegar, hasta ese punto de no retorno.

    «Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia».

    Una de sus grandes frases puede servirnos también para leer nuestra época actual. Y es que las facilidades y las posibilidades que la ciencia nos ha dado hoy en día serían magia si se viesen desde la óptica de otra generación.

    En definitiva, las frases célebres de Arthur C. Clarke son un compendio de ideas y pensamientos sobre la ciencia y la tecnología, salpicadas de ingenio y de originalidad, y con una visión lúcida y cálida sobre el mundo, al igual que su obra. Por eso, te recomendamos descubrir a uno de los autores de ciencia ficción más emblemáticos del siglo XX. Y tú, ¿crees que existe vida extraterrestre?

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