Wolfgang, Inspector Jefe recién jubilado de la brigada de homicidios de la policía
berlinesa, se deja convencer a regañadientes por un amigo español de Berlín para
acompañarle a su pueblo natal extremeño, donde el asesinato de un inspector de
Sanidad mantiene en jaque a los habitantes.
Al comandante de la Guardia Civil local le sienta como un tiro que Wolfgang y su
amigo Esteban se inmiscuyan en el esclarecimiento de los hechos. Pese a todo, el
alemán es un polícía que desborda humanidad, y que aspira a poco más que disfrutar
por fin de los placeres de la vida.
Harto de tanta sangre y tragedia en su vida –profesional y personal– descubre el
aparentemente apacible mundo de las dehesas extremeñas, con sus encinas y
alcornoques, y con sus cerdos negros pastando bajo un sol de justicia, de donde
salen los mejores jamones del mundo. Pero las apariencias engañan: detrás de un
mercado en vertiginoso alza por la creciente demanda internacional de jamones
cuya fama empieza a perjudicar su calidad, se esconde una realidad dura y violenta,
plagada de fuertes tensiones, envidias, disputas y hasta asesinatos.