Por primera vez se presenta en lengua española una obra clave en la historiografía artística, que se encuentra en la raíz de algunas de las principales corrientes que han marcado el desarrollo de la disciplina en el último siglo, de la iconología de Panofsky a los modernos Estudios Visuales. "Mnemosyne" es el gran proyecto al que Aby Warburg dedicó los últimos años de su vida y que debía resumir y coronar toda su obra. Para ello, recopiló unas 2.000 imágenes articuladas en 60 tablas en un magno atlas que quedó sin terminar a su muerte. A pesar del interés que había despertado entre sus contemporáneos y de los intentos llevados a cabo por los colaboradores de la Biblioteca Warburg después de su traslado a Londres, el material no vio la luz hasta la edición de la Akademie Verlag llevada a cabo por Martin Warnke, uno de los más prestigiosos historiadores del arte de las últimas décadas. Dicha edición, que respeta escrupulosamente la obra tal como la dejó Warburg, es la que se recoge en el libro que el lector tiene ahora entre sus manos. Además, la versión española, bajo la supervisión de Fernando Checa Cremades, recoge, junto a nuevos textos escritos para la ocasión por el mencionado autor y por Karin Hellwig, varias conferencias inéditas de Warburg relacionadas directamente con su obra póstuma, que ponen de manifiesto la complejidad y grandeza de un pensamiento que no sólo no ha perdido un ápice de su interés, sino que se muestra más vigente que nunca.
Aby Warburg (1866-1929) fue uno de los pensadores más originales e influyentes de la historia del arte del siglo XX. Nacido en el seno de una poderosa familia de banqueros judíos de Hamburgo, renunció a su primogenitura a cambio de una biblioteca para dedicar toda su vida a la tarea de comprender a través de las imágenes la eterna lucha desencadenada en el ser humano entre la razón y la sinrazón, entre la ciencia y la magia, entre la serena belleza y el rapto dionisíaco. Marcado por una grave crisis psíquica que lo llevó a ser internado varios años en un sanatorio, Warburg convirtió su experiencia límite en una reflexión radical sobre la energía de las imágenes hasta convertirse en un punto de referencia ineludible para comprender la fuerza, la memoria y las migraciones del mundo visual en la cultura occidental.