El hombre vive aquí en la tierra para alcanzar un estado de conciencia que podemos denominar Dios, un estado de conciencia que es vida eterna, paz perfecta, gozo y el objetivo final de la evolución. Si encauzamos toda nuestra vida hacia Dios, si nuevos valores determinan nuestras acciones, si adoptamos una visión espiritual, y si sentimos profunda adoración por las riquezas inexhaustibles de Dios, por las maravillas de la Conciencia infinita, entonces nuestra vida podrá encontrar la verdadera y auténtica plenitud...