El hilo del toreo, de José Alameda, está considerado uno de los mejores libros sobre la materia del toreo y supone el remate de la obra taurina publicada por Carlos Fernández Valdemoro, alias Pepe Alameda. En toda su obra anterior, Alameda viene anunciando ya su constante aspiración de trazar un «itinerario del toreo», no de contar la historia del mismo, sino de detectar los pasos fundamentales con los que desovillarla. En dicha tarea evolutiva siempre se mostró convencido de una descripción de lo histórico como resultado y no como apriorismo. Este paso singular de Alameda, que culmina en El hilo, está lleno de prolíficos y lúcidos tanteos e intuiciones en materia taurina que proceden de una inteligencia a la vez natural y versada sobre el toreo. Posiblemente sea el crítico que más se acerca al hecho físico del toreo y señala la necesidad de describirlo y matizarlo. Al mismo tiempo, es el que de forma más acuciante reclama la necesidad de estudiar su curso de forma dialéctica, como algo que nace, se desarrolla y muere en cada momento y chocando contradictoriamente con un antes y un después, y no como algo que obedece a un destino y unas preceptivas eternas.
Este volumen ofrece el libro culminante sobre el toreo de José Alameda, y lo hace en edición refundida y necesaria con su precuela, Historia verdadera de la evolución del toreo, editada en México pocos años antes. Además descubre al lector la versión completa y comparada de ambos libros hermanos, el brillante aparato gráfico original de Historia verdadera y el añadido de las ilustraciones de Robert Ryan. Tras la publicación reciente de Los heterodoxos del toreo, El Paseíllo continúa recuperando la obra de uno de los escritores taurinos más destacados de la historia.
José Alameda, seudónimo de Carlos Fernández López-Valdemoro (Madrid, 1912 – CDMX, 1990), cronista, crítico, comentarista taurino, y también poeta y ensayista. Tras despertar su vocación taurina en Marchena y Sevilla, estudió Derecho en la Universidad Central mientras se codeaba con el mundo artístico de la capital –desde Vázquez Díaz a Federico García Lorca–. Durante la Guerra Civil española, y con su padre en la cima política de la República, trabajó en el Ministerio de Propaganda de la República y fue destinado en la Embajada de España en Bruselas. Obligado al exilio, llegó a México en 1940 y pronto inició su carrera como comentarista taurino, pasando a anunciarse como José Alameda en 1941. Ya nacionalizado mexicano, desarrolló una bibliografía dedicada al mundo taurino que ha dado títulos seminales en el conocimiento del toreo: Los arquitectos del toreo moderno, este Los heterodoxos del toreo o su fundamental El hilo del toreo.