En Arquitectura para los pobres Hassan Fathy relata su propia experiencia en la concepción, planificación, diseño y construcción de Nuevo Gourna, una población en las afueras de El Cairo pensada para realojar a los pobladores de un antiguo asentamiento de excavadores arqueológicos. Este poblado de nueva creación fue la primera tentativa de Fathy de aplicar a gran escala su concepto de arquitectura social, convencido de que la arquitectura podía y debía crear entornos favorables al desarrollo del ser humano por encima de cualquier otro objetivo. Es, por tanto, el relato de unas grandes aspiraciones: el intento de mejorar la sociedad desde la arquitectura trabajando sobre la sostenibilidad ecológica, el uso de materiales y técnicas locales y la implicación de los habitantes en la construcción como medio de empoderamiento. Es también la historia de un relativo fracaso, achacable en cualquier caso no al arquitecto sino a la intrahistoria del proyecto: las trabas burocráticas, la falta de medios y la inercia vital de aquellos a los que se intentaba favorecer impidieron el éxito total, aunque ello en absoluto invalida unas ideas realmente valientes. Además de ser una apasionante y vívida crónica, el libro presenta esta experiencia como una actuación generalizable y,