Todas las mujeres somos muchas mujeres en una sola: la niña, la joven, la adulta. Todas, semillas que se siembran y engendran flores o frutos, dependiendo de su etapa. Mujeres que brotan y echan raíces, que germinan y vuelven a convertirse en semillas.
La mujer que brota es un poemario intimista y bucólico que retrata, en una línea temporal a través de cuatro micro poemarios —Arrugas, Me late, Él (me late) y La mujer que brota, que da título a este libro— la identidad forjada de quien vive.
«Andrea sigue viviendo y poniendo corazón en todo lo que hace. En todo lo que de ella brota. Ama las palabras para construir, a través del lenguaje, un paisaje al que mirar de frente. Porque sabe que «hogar» es ella misma cuando se deja ser».