EL poeta moderno desarrolla habitualmente una doble vida: la del hombre y la del poeta. El primero es el individuo particular al que le suceden las cosas. El segundo es el sujeto específico que convierte en poesía los sucesos de la indiscernible trama vital, en virtud de un empleo original del lenguaje ordinario. En el caso concreto de Charles Baudelaire (París, 1821-1867), tuvo que afrontar una vida agitada, intensa, decididamente orientada por su actividad poética, para transformar radicalmente los hábitos, la teoría y la práctica de la lírica moderna, y para seguir interesando con sus obras a las generaciones sucesivas. El autor de Las flores del mal puso de manifiesto una nueva actitud frente al bullicio de las aglomeraciones urbanas, no sólo como realidad física, sino también como objeto de arte, al tiempo que buscaba una nueva manera de contar consigo mismo, en tanto sujeto viviente y en cuanto conciencia artística. Fascinado y repelido por el destino del hombre moderno, el hombre de las grandes ciudades, frente a una realidad impredecible que no controla, cubrió el abigarrado paisaje urbano con una amplia, inquietante y sugestiva constelación de signos, en cuyos resplandores mortecinos aún podemos reconocernos. MANUEL NEILA
Ficha técnica
Editorial: Renacimiento
ISBN: 9788484724933
Idioma: Castellano
Número de páginas: 288
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Fecha de lanzamiento: 01/02/2010
Año de edición: 2010
Plaza de edición: Sevilla
Colección:
Poesía Universal, Serie menor
Poesía Universal, Serie menor
Número: 5
Alto: 17.0 cm
Ancho: 12.0 cm
Especificaciones del producto
Escrito por Charles Baudelaire
Nacido en París (Francia) el 9 de abril de 1821, quedó huérfano de padre a muy pronta edad y nunca llegó a tener una buena relación con el nuevo marido de su madre —un rígido militar—, suponiendo este matrimonio para Baudelaire un profundo trauma que derivó en múltiples problemas de disciplina. Ya en su primera juventud, mientras cursaba los estudios de Derecho, entabla amistad con poetas y dramaturgos a la par que inicia una vida dominada por las drogas, el alcohol y el desenfreno sexual. Su conducta escandaliza a la ciudad, lo que no impide que tras renegar de acceder al cuerpo diplomático inicie una exitosa trayectoria como crítico y traductor. Es en esta época cuando alumbra su primera obra, Salón de 1845. Una década después brindaría al mundo su poemario más afamado y controvertido: Las flores del mal (1857), que sería tachado legalmente de inmoral. Fallecería en 1867 a consecuencia de los estragos que causó en su cuerpo la sífilis, marcando su muerte el inicio de su leyenda como poeta maldito y padre del moderno simbolismo francés, lo que le valió el reconocimiento mundial.