Y surgí entre las profundidades de la tierra entre árboles que me protegían del sol; en la vasta colina donde emanaba el agua hacia un acantilado. Cubierta de sonidos, los murmullos de la música hacen que los recuerdos comiencen a emanar. Figuras opacas abrazan mi existencia en una ciudad donde la gente con prisas apenas te percibe, donde el amor envejece detrás de unos cristales empapados por el llanto de los ojos.