Queens, julio de 1965: una ola de calor inmisericorde abrasa las calles de Nueva York. Ruth Malone, una joven madre del barrio, se levanta por la mañana y descubre las ventanas de la habitación de sus hijos pequeños abiertas de par en par. Han desaparecido. No hay peor pesadilla para una madre. Su rostro laboriosamente maquillado, su ropa provocativa y, sobre todo, las botellas de alcohol esparcidas por su apartamento conducen a la policía a inquietantes conjeturas, respaldadas por los cotillas y envidiosos del vecindario. Pete Wonicke, un periodista inexperto encargado de cubrir su primer caso importante, no puede llegar a esas mismas conclusiones. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con Ruth, más se da cuenta de que los policías no siempre son los buenos y de que las obsesiones personales de ciertos inspectores pueden estar haciendo que la investigación tome el rumbo equivocado. Wonicke empieza a dudar de todo lo que creía saber. Ruth Malone es una mujer cautivadora, desafiante y misteriosa, pero ¿sería capaz de matar a sus propios hijos? Basada en hechos reales, «Muertes pequeñas» nos cuenta una historia de amor, moralidad y obsesión, al mismo tiempo que analiza la capacidad que tenemos todos para hacer el bien o el mal.