A Álvaro Peña hay que encuadrarlo en el grupo de los humoristas gráficos-artistas. Por más sintética que sea su viñeta es fácil reconocer en ella a la persona que distribuye el espacio, que compone la escena, que representa con un sentido plástico muy notable. Por supuesto que, en el humor gráfico, lo fundamental es la idea, pero arroparla en un contexto bello lo hace cambiar todo.