En aquestes Vides imaginàries, Schwob posa un gra de sorra molt important en el venerable engranatge de la ficció. La separació entre el real i el fictici queda difuminada: on hi ha llenguatge hi ha relat, i on hi ha relat hi ha ficció, i , en conseqüència, el sentit del relat es mou en una deriva imprevisible. Relats que tant s’assemblen als de Borges, als de Calvino i als de tots els seus seguidors.
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan
MARCEL SCHWOB nació en Chaville en 1867 y creció en el seno de una familia de rabinos, médicos, letrados e historiadores. Pese a la brevedad de su vida (falleció en París en 1905, a los 38 años), Schwob fue, y sigue siendo, un escritor de culto. Lector apasionado y hedonista desde la infancia, fue uno de los escritores más refinados y sabios de su tiempo. Su curiosidad era insaciable; su erudición también. Sus amigos (Renard, Remy de Gourmont, Valéry, Colette, Claudel, Anatole France, Oscar Wilde, Stevenson) lo consideraban una biblioteca ambulante. El grueso de su producción literaria se concentra en seis años: Corazón doble (1891), El rey de la máscara de oro (1892), Mimes (1893), El libro de Monelle (1894), Spicilège (1896), La cruzada de los niños (1895) y Vidas imaginarias (1897). En sus obras subyace una obsesiva interrogación sobre la identidad e individualidad humanas.