Los conflictos que se iban perfilando en la década de los años 30 marcaron una profunda huella en el futuro de España. A la proclamación de la II República (1931) le siguió el levantamiento militar de julio de 1936 que abocó al país a una guerra civil que finalizó en 1939.
1930: «La rebelión de las masas», de José Ortega y Gasset
Publicado por primera vez en 1930, es la obra más difundida y famosa de Ortega. Como nos explica Julián Marías en su Introducción, el libro va pareciendo más verdadero, más fiel a la realidad a medida que pasa el tiempo. La razón de su renovada actualidad confirma el carácter filosófico de esa obra frente el significado político que con frecuencia se le ha atribuido erróneamente. «Pienso que toda vida–dice Ortega- ... se compone de puros instantes, cada uno de los cuales está relativamente indeterminado respecto al anterior, de suerte que en él la realidad vacila..., y no sabe bien si decidirse por una u otra entre varias posibilidades. Este titubeo metafísico proporciona a todo lo vital esa inconfundible cualidad de vibración y estremecimiento».
1931: «Así que pasen cinco años», de Federico García Lorca
Destaca en esta obra la contemplación erótico-filosófica del destino humano expresada en el eterno juego del tiempo, el amor y la muerte. En su peculiar calidad de poema dramatizado consigue la más completa simbiosis de los conceptos de poesía y teatro.
1932: «Siete domingos rojos», de Ramón J. Sender
Siete domingos rojos narra el desarrollo de una huelga general convocada como protesta por la muerte de tres obreros en un altercado contra la policía, que intentaba suspender un mitin anarcosindicalista. El significado del título es evidente: siete no son los días de una semana, es el número mágico y bíblico; en domingo no se trabaja, hay una tarea extraordinaria, la creación del mundo nuevo revolucionario; rojos por la violencia, la muerte y la generosidad de la entrega. Durante una semana la vida cotidiana de Madrid se ve colapsada y alterada por los disturbios y la represión; el tiroteo que enfrenta a los revolucionarios con policáa, esquiroles y confidentes es constante.
1933: «La voz a ti debida», de Pedro Salinas
Obra que habría de ejercer una larga y decisiva influencia en la formación de algunos de los más importantes poetas de la posguerra española, el libro es un largo poema de amor en el que Pedro Salinas (1891-1951) optó por una sencillez caracterizada por la transparencia, la nitidez del lenguaje y la sabia reelaboración del habla cotidiana, consiguiendo además fundir una sensualidad refinada con un conceptualismo lleno de sugerencias.
Publicado en 1933, "La voz a ti debida" -título que procede de un verso de Garcilaso- forma, junto con "Razón de amor", una especie de díptico en el que se contiene acaso lo mejor, lo más hondo de una extraordinaria trayectoria poética.
1934: «Uno», de Carranque de Ríos
Prologada por PÍO BAROJA y publicada en 1934, UNO fue la primera novela de Carranque de Ríos. Narra los devaneos vitales de su protagonista, Antonio Luna (alter ego del autor), por el «Servicio militar», «La cárcel» y «La calle», tres de las pocas instituciones en las que los de abajo somos siempre bienvenidos.
Descárgate aquí la ilustración del año 1935, Romancero Gitano
1935: «Romancero gitano», de Federico García Lorca
El Romancero Gitano es una de las creaciones líricas más significativas del siglo XX. Punto culminante de la primera etapa estética de Lorca, el propio poeta lo define como el poema de Andalucía, y lo llamo gitano porque el gitano es lo más elevado, lo más profundo, más aristocrático de mi país, lo más representativo de su modo y el que guarda el ascua, la sangre y el alfabeto de la verdad andaluza y universal.
1936: «El cura de Monleón», de Pío Baroja
Ambientada en las primeras décadas del siglo XX, en la que aborda la crisis religiosa de un sacerdote rural. Se la ha emparentado con “San Manuel Bueno, mártir”, de Unamuno, aunque las vivencias del protagonista barojiano son inseparables del ambiente vasco.
1937: «A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España», de Manuel Chaves Nogales
Los relatos que componen este libro están considerados por muchos como lo mejor que se ha escrito en España sobre nuestra guerra civil. Redactados entre 1936 y 1937 y publicados inicialmente en varias revistas internacionales, retratan distintos sucesos de la guerra que Chaves Nogales conoció directamente: «Cada uno de sus episodios ha sido extraído fielmente de un hecho verídico; cada uno de sus héroes tiene una existencia real y una personalidad auténtica», dirá en el prólogo.
1938: «El asedio de Madrid», de Eduardo Zamacois
Publicada en plena Guerra Civil y no reeditada en España desde la década de 1970, El asedio de Madrid (1938) relata, desde una perspectiva apasionada e inequívocamente republicana, acontecimientos vividos en la capital desde los días anteriores al estallido de la contienda hasta mediados de 1937.
1939: «España es mi madre», de Enrique Herrera Oria
En dos palabras: el ideario nacional-católico franquista destinado a enseñar a los libros los valores eternos del caudillo Franco, los dogmas de la fe cristiana, el peligro de la homosexualidad, la masonería, el comunismo. El autentico catecismo espiritual del franquismo contado por uno de sus mayores ideólogos.
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