En un gesto transigente, emerge la vida en estos versos, convencido de que sin experiencia ni práctica ni labor ni entrega, nada es posible. Considero mi trabajo autodidacta, surge de la vivencia, espontaneamente, y de la esperanza puesta en el futuro del hombre como soberano de sus vicisitudes. Hago hincapie en ello y me muestro sin aditivos en mis poemas, quiero mostrarme primitivo y existencial, desde la copa de los arboles, en donde observo todo aquello que se mueve y protejo todo aquello que se mantiene inerte a la espera de una metamorfosis, en la que creo. Los unicos diplomas que poseo son las emociones y los sentimientos que me inquietan, tratando de construir un puente entre una tierra efectiva y un cielo que vive de una fe que hay que airear, bajo la impresion de una sociedad que se degenera, in situ, cada vez mas en sus valores, los cuales intento plasmar y enaltecer en estos poemas. Decido que LA CIUDAD QUE NO CONOZCO sea mi primer libro, el cual se ocupa y se preocupa por la deshumanizacion y por el decaimiento de la empatia y de la esperanza ingeniosa que debe recuperar al hombre de su incertidumbre innecesaria, aferrandome al concepto que define la proclama que conlleva entender que el amor por los demas y el intento de libertad desde uno mismo, es un camino y no un fin. Me aproximo a la tolerancia y a la compasion de los hombres por los elementos que le rodean y que la pretension sea el intercambio de los unos con los otros para derrocar la miseria que engendra la desidia, y para asi, envolvernos en un manto de ilusion y asombro por todo aquello que contiene nuestro generoso universo. Defiendo firmemente, y sin presunciones, la honradez y el esfuerzo por resurgir de unas cenizas que los vientos se estan llevando y que nos esta haciendo desaparecer. Quiero que LA CIUDAD QUE NO CONOZCO sea la semilla que renueve la esperanza en un mundo desabastecido del estremecimiento que nos ofrece el privilegio de cumplir con el designio que con todo derecho queramos elegir.