En 1825, Mordecai Noah, político y dramaturgo de Nueva York poseído por una visión utópica, convocó a todas las tribus perdidas de Israel a una isla cerca de Búfalo con la esperanza de establecer un estado judio. Su fallido plan, una mera nota al pie en la historia judio-americana, es el punto de partida de la brillante epopeya imaginada por Ben Katchor que se desarrolla en las calles de Nueva York unos años mas tarde.Un carnicero kosher caido en desgracia, un importador de articulos religiosos y calceteria femenina, un peregrino que vende polvo de Tierra Santa, un cabalista de los ultimos dias y un hombre que planea carbonatar el lago Erie son algunos de los personajes que se mueven en el universo de Ben Katchor. Sus vidas se cruzan en una lucha comun por asentarse en el Nuevo Mundo en el momento en que estalla en un frenesi financiero que lo mismo puede conducirles a la bancarrota que a un futuro mejor."El judio de Nueva York confirma la reputacion de Ben Katchor como el artista mas poetico y polifacetico que haya dibujado una tira de comic". The New York Times"Historia, fantasia y misticismo judio se transforman en la atmosfera social de este comic, contado con el ironico sentido del humor, el flematico equilibrio y la verosimilitud poetica de Ben Katchor". Publishers Weekly
From award-winning cartoonist and author of The Dairy Restaurant, Real Estate Photographer, and The Jew of New York: a new collection of graphic narratives preserved in Ben Katchors timeless illustrations.Late one night, in an Echoic City basement cafeteria, a group of story-addicts linger after dinner to share 140 tales that examine the mysteries and idiosyncrasies of hotel culture and agriculture. The hotel stories explore the erotic quality of miniature shampoo containers, the pleasures of life between international time zones, the dangers of glossy magazines, and the hotel lobby as a breeding ground for petty crime. The agriculture stories detail the little-known practice of twice-killing meat, the cultivation and sale of exotic produce, the whitewashing of trees, and the arrangement of fruit as an art form. With Ben Katchors signature style and wit, the stories in Hotel and Farm weave together the joys and woes of both industries into one unprecedented and unerring graphic novel.