La profesión de la dirección de empresas, a diferencia de otras profesiones con más tradición, no tiene un cuerpo de doctrina comúnmente aceptado. A un directivo de empresa que tenga una actuación claramente incompetente, no es posible perseguirle judicialmente, a menos que haya violado además alguna ley, a pesar de que perjudica claramente a otras personas.
Qué se puede hacer para castigar al incompetente? De momento, sólo poner de manifiesto cuáles son sus malas decisiones y sus consecuencias. Que a veces vienen apoyadas por libros, teorías, incluso ciertos tipos de practica o de veneracion publica hacia los culpables. De tal modo, que con frecuencia, ellos mismos se creen maravillosos. Este libro es una introduccion a las malas practicas empresariales, escrito en tono sarcastico, pero mostrando con claridad como practicas incluso muy aceptadas, o ideas relativamente comunes pueden en realidad ser nefastas para una empresa (o para cualquier otro tipo de organizacion).