"Sin cesar fluye el río, pero el agua nunca es la misma [...] Así son, eneste mundo, los hombres y sus moradas." Con estas palabras en que esinevitable encontrar un paralelismo con la filosofía de Heraclito, comienza elHojoki, estas Notas desde mi cabaña de monje que, en su brevedad y concision,lograron convertirse en un clasico indispensable del ensayo japones. Lasreflexiones de Kamo no Chomei sobre lo transitorio y lo precario de laexistencia, sobre la impermanencia esencial de las vidas y las obras de loshombres, atravesaron los siglos conservando toda su frescura, su intensapoesia, y todo su poder de conmovernos, invitandonos a la reflexion.
A finales del siglo XII, Tokio fue devastado en buena medida por incesantes catástrofes: tornados, terremotos e incendios. Su población vivía sumida en un clima de inquietud constante. Chōmei, que ac