Cada máscara es portadora de un estilo; hay en ellas algo de fatalismo en tanto derivación de un estado de ánimo, de un descubrimiento, de una curación, pero hay en ellas también una voluntad que se recubre de estilo. No podia ser de otra manera para alguien que entiende el estilo como la unidad corporea de forma y contenido. Nietzsche añora y quiere recuperar el gran arte de los antiguos, la respiracion del gran periodo con todos los cambios de tono y ritmo con que se complacia su mundo publico y esto no es algo que se le agregue como cuerpo extraño a su prosa sino el elemento mismo en que respira su pensamiento, un instinto del ritmo con que el pensador se modela a si mismo. Crearse un estilo no es agregar una forma a un contenido sino trabajar en la tarea de la creacion de si.