Tenemos un género precioso -el cuento- que en Doce años consuma y explota, a mi juicio, las claves imprescindibles: las que todos buscamos y las que nunca olvidamos.
Tenemos un autor -Fernando Nuño- que no escatima en aprovechar recursos para soltarnos una prosa desquiciadamente buena que en muchos pasajes te corta la respiración. Tenemos, en definitiva, catorce relatos y sus cinco asesinos sueltos.
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan