BYN es una transformación, una "noche oscura del alma", una forma necesaria de cambio donde los versos son el medio de transitar la soledad. En BYN entramos a un lugar frío dentro del pecho. Un espacio a veces incómodo, onírico y otras repleto de imágenes tangibles que palpitan entre el deseo más animal y la contención civilizada. Un lugar visceral donde no se alcanza a rozar el cuerpo deseante, donde lo deseado está en otro plano: la lejanía. El nacimiento de BYN es el vómito del yo primitivo, el erastes, para dejar entrar a una nueva forma de realidad, un modo diferente de caminar entre los cuerpos.