«¿Sabré yo dar un testimonio exacto y fiel de mi admiración por Hans-Georg Gadamer? Alreconocimiento, al afecto del que está hecho, y al cual desde hace muy largo tiempo sientoasociarse oscuramente una melancolía sin edad. [...]»Cada vez que conversábamos -siempre en francés, es verdad, más de una vez aquí, enHeidelberg, y a menudo en París o Italia-, a través de todo lo que él me confiaba con unaamabilidad cuya calidez siempre me honró, emocionó y alentó, tenía yo la sensación decomprender mejor un siglo de pensamiento, filosofía y política alemanes -y no sóloalemanes-.»Sin duda, la muerte habrá cambiado esa melancolía -y la habrá agravadoinfinitamente-. La habrá sellado. Para siempre. Pero bajo la inmovilidad petrificada del sello,en esa firma difícil de leer pero de algún modo bendecida, me cuesta discernir lo que data dela muerte del amigo y aquello que la habrá precedido desde mucho tiempo atrás.»Carneros es el texto de una conferencia pronunciada en memoria de Hans-Georg Gadamer,en la Universidad de Heidelberg, el 5 de febrero de 2003. Es también, casi de principio a fin-y de allí su título-, la lectura de un singular poema de Paul Celan.
Ficha técnica
Editorial: Amorrortu
ISBN: 9788461090280
Idioma: Castellano
Número de páginas: 80
Tiempo de lectura:
1h 48m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 27/05/2009
Año de edición: 2009
Plaza de edición: Amorrortu
Especificaciones del producto
Escrito por Jacques Derrida
Nacido en El-Biar (Argelia) en 1930, permanece como uno de los pensadores mayores de la escena filosófica, señalada por la estrategia de la deconstrucción ligada a su nombre. Fue director de estudios de la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, donde impartió seminarios hasta su fallecimiento en 2004, además de profesor visitante en diversas universidades norteamericanas. En una entrevista concedida pocos meses antes de su muerte, Derrida se despedía con estas palabras: «Somos estructuralmente supervivientes, estamos marcados por esta estructura de la huella, del testamento. Pero [ ] la deconstrucción está siempre del lado del sí, de la afirmación de la vida».