De pronto, el gran espejo del fondo me reflejó, armado de un lápiz negro y un bloc, llevando aquel mundo al papel, cosa que aquellos monigotes me agradecían, al verse dotados de una existencia menos marmórea. Y estos nuevos amigos me pedían ser útiles, jugar un rol en la vida. ¿Cómo? Mostrando a través de escenas que montaríamos ellos y yo cosas curiosas y picantes de nuestra sociedad. Y así se engendró Dibujando a España.