Eloge de l'interdépendance, c'est bien d'avoir une attache réciproque. Une approche inédite des liens sociaux par Christophe André, qui démontre les bienfaits de l'attachement, de l'altruisme et de la gratitude. Sur un ton bienveillant il donne des pistes concrètes pour construire des relations solides, et trouver un équilibre entre la vie avec les autres et son individualité. Un voyage au cœur de ce qui fait notre humanité profonde.
Cristophe André nació en Montpellier; su padre era marino y su madre, profesora. Tal vez de ahí surja su pasión por la psicología de las profundidades y la pedagogía. A una edad muy temprana lee la obra de Freud y decide dedicarse a la psiquiatría. Durante quince años, practica la medicina y el rugby en Toulouse. Se traslada después a París, sustituye el rugby por la escritura y publica numerosos ensayos. Profesor de la Universidad de París X, ejerce en el hospital Sainte-Anne, en una unidad especializada en el tratamiento de trastornos emocionales, ansiosos y depresivos. Recibe a muchos pacientes para quienes la felicidad no resulta tan sencilla. Les acompaña en el camino de la construcción de sí mismos y les enseña a desarrollar sus capacidades para vivir más felices. Le gusta buscar en los museos y en la obra de los pintores instrumentos terapéuticos para ayudarles.