“Génesis” no es más que un inventario del divino tesoro que reside en el afán de mi juventud, una hiperbólica locura de tardía adolescencia, una voz quebrada contra el mundo y los habitantes que lo conforman.
Este poemario comprende el testamento versificado de mi temprana rebeldía: palabras que constituyen la razón de la condición humana allá donde la prosa es incapaz. Díficil labor tengo por delante, mas con todo ello, tal como dictó el poeta:
“Aquí os dejo mi alma, libro,
hombre, mundo verdadero.
Cuando vibres todo entero
soy yo, lector, que en ti vibro”.
Miguel de Unamuno.