Madrid, barrio de Lavapiés, siglo XVII. Giralda, una prostituta ya retirada, entrena a su pupila, Luna, para ser una profesional de élite: las que en su tiempo eran conocidas como tusonas. Primero, la entrena en las artes amatorias, luego pone buen precio a su virginidad, y después de un tiempo de rodadura, la da en matrimonio a un hidalgo pobre y mutilado. Una práctica común en la época. El hidalgo le proporciona a la mujer de mala vida apellido y respetabilidad, y esta sigue ejerciendo su oficio a un nivel muy alto, ganando un buen dinero para ella, el marido y Giralda.
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan