Lo que mantiene al hombre cuerdo es la inocencia, perderla nos hace vulnerables y frágiles o ruines y maliciosos, y con el paso de los años se va desprendiendo cual capas arracadas a una cebolla, que cuanto más nos acercamos al centro, al origen, más amargor encontramos. Admiro a las personas resentidas, desalumbradas y realistas porque ellos han llegado al origen, ya no tienen capas. Cuando descubras la verdad, ya no volverás a perder el tiempo.