es una de las primeras frases más recordadas en la historia de la literatura. Así comienza Moby Dick, la gran obra maestra de Herman Melville, viajero incansable que se inició en la literatura narrando sus aventuras por los mares del Sur. El epico duelo entre la ballena blanca y el capitán Ahab simboliza la eterna lucha entre el bien y el mal y constituye el ejemplo más logrado de algo que muchos otros autores estadounidenses han perseguido desde entonces: la Gran Novela Americana.
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan
Herman Melville nació en Nueva York en 1819. Acuciado por la temprana muerte de su padre y la situación de su familia, desempeñó diversos oficios, entre ellos el de maestro y el de marinero a bordo de varios barcos por el Atlántico, el Pacífico y los mares del Sur. Finalmente se estableció en tierra firme en 1847. Acabó sus días en 1891 sumido en el olvido y en la precariedad económica.