Todos, de vez en cuando, necesitamos ese abrazo que hace de búnker.
Ese beso que sana.
Esa mirada que guía.
Esa conversación que pone los problemas en pausa.
Porque tú y yo no somos tan diferentes cuando se trata de sentir. A ambos nos duele lo mismo, nos da miedo enfrentarnos a las mismas cosas, tenemos los mismos problemas y vamos a buscar las soluciones juntos.
En este libro hay veces en las que tú me salvas a mí.
Otras yo te salvo a ti.
Pero como la mayoría de veces ocurre, nos salvamos el uno al otro.
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan