"Casi ya era de noche cuando el niño habló y dijo: — Traerme el mar. Todos se miraron aterrorizados. ¿Qué quería decir? Sí, lo habían oído perfectamente. Disimulando, volvieron a poner caras normales. Lo difícil era responder al niño si no se le iba a dar lo que pedía. El niño esperó. Sin mostrar impaciencia, en medio del silencio de todos, el niño esperó. Ya se moverían. Estaba convencido de que esta vez al menos iba a ser comprendido, pensando únicamente que su padre no le hubiera hecho esperar un segundo...
Tres historias que exploran la intimidad, la memoria y las sombras que nos habitan
(Cádiz, 1923- Thézy-Glimont, 2010) fue uno de los abanderados del postismo, la primera vanguardia española de la posguerra, y ejerció después y siempre como heterodoxo, alumbrando una literatura singularísima e inclasificable que tuvo la poesía como centro. Cultivó además la narrativa, el ensayo, los aforismos —que llamó aerolitos— y la escritura diarística y epistolar, pero en todos los géneros ejerció como poeta y artífice del lenguaje, caracterizado por un estilo que combina el afán lúdico y renovador de los ismos y el antiguo y poderoso aliento de los visionarios. La sostenida recuperación de su obra en los últimos años —el Diario, 1944-2000 (2004), los Cuentos sin hadas (2017), el estudio sobre Lorca (2019), la novela Mephiboseth en Onou (2021), los Aerolitos completos (2022) o la Poesía reunida (2023)— ha permitido la revalorización de un escritor luminoso, tan original como ineludible.