Andrew S. Curran es profesor de Humanidades en la Universidad Wesleyana. Autor de Sublime Disorder: Physical Monstrosity in Diderot’s Universe y The Anatomy of Blackness: Science and Slavery in an Age of Enlightenment, es miembro de la sección de historia de la medicina en la Academia de Medicina de Nueva York y de la National Endowment for the Humanities. Ganador del James L. Clifford Prize en 2011, recibió la Orden de las Palmas Académicas en 2016.
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For years I have watched people in their millions inflict more illness and suffering on themselves than any war has ever done. What is this biblical plague, this monstrosity of suffering? Self inflicted illness. The fat guy smoking a cigarette. The thin woman flayed raw by alcohol. The kid jamming another fat laden time bomb into its face. The millions and millions of couch potatoes who havent done a minutes decent exercise since they passed puberty. And what happens to all these millions upon millions of people? Nothing for most of the time.
Designed as a cover to cover read which leaves the reader with a working knowledge of the human brain from its first evolution 2 billion years ago to the present day. A light-hearted look at the brain aimed at a lay audience. It especially focuses on the neurobiology of emotional intelligence and in many ways is the neurobiological explanation of why emotional intelligence is so important to health, wealth and happiness.
La biografía más completa y actual de un filósofo incontenible.Denis Diderot fue la encarnación de la Ilustración y de lo que significó como proyecto de liberación humana. Encarcelado por ateo y libertino apenas cumplidos los treinta años, opto por no publicar en vida gran parte de su obra (y no atribuirse la autoria de otros tantos libros influyentes) mientras supervisaba y redactaba miles de entradas de laEncyclopedie. En los articulos que escribio para el inmenso diccionario, asi como en sus obras postumas, Diderot cuestiono todas las verdades aceptadas de su epoca: defendio el ateismo y un materialismo radical, y arremetio contra la legitimidad de la monarquia, la desigualdad social, la trata de esclavos, las supersticiones, la represion de la sexualidad... Defensor de la libertad de pensamiento, su genio y capacidad para romper con el dogma y la convencion lo llevaron a renunciar al dialogo con sus contemporaneos a cambio de lo que, estaba convencido, seria un debate mas fructifero con las generaciones futuras, capaces de someter a juicio textos que no solo cuestionan las ideas filosoficas, politicas, esteticas y morales del siglo XVIII, sino tambien las nuestras.