Marta, a quien ya conocimos en No hasta que me digas tu nombre, sigue sin encontrar la estabilidad emocional que tanto ansía. Mientras que Adriana y Almudena están felices en el pueblo con sus parejas, Dani disfruta con su nuevo papel como socio en la empresa y su vecino no deja de molestarla, ella se empeña en seguir con la busqueda del amor verdadero.Siempre se ha dicho que del amor al odio solo hay un paso, lo que nadie dijo a Marta es que tambien sucede al reves.
Andrea se propone empezar una nueva vida centrada en su negocio y gran pasión, la restauración de antigüedades. Álvaro tiene una vida feliz y despreocupada. Reside con sus padres, trabaja en la empre