Zygmunt Bauman nació en Poznan, Polonia, en 1925 y falleció en la ciudad inglesa de Leeds en 2017. Tras la invasión nazi, su familia se refugió en la zona soviética y Bauman se alistó en el ejército polaco, que liberaría su país junto a las tropas soviéticas. Fue miembro del Partido Comunista hasta la represión antisemita de 1968; la consiguiente purga le obligó a abandonar su puesto como profesor de filosofía y sociología en la Universidad de Varsovia. Después enseñó sociología en Israel, Estados Unidos y Canadá, y fue profesor emérito en la Universidad de Leeds (Reino Unido). En su abundante producción destacan libros fundamentales de la sociología contemporánea como Modernidad y holocausto o Modernidad líquida, o el volumen de conversaciones Vivir en tiempos turbulentos, donde nos brinda un acceso privilegiado a su pensamiento y a diversos aspectos clave de su vida. Zygmunt Bauman mereció el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010, el Premio Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales (1992) y el Theodor W. Adorno (1998).
Recibe novedades de Carlo Bordoni directamente en tu email
La civilisation humaine repose sur des principes éthiques, des normes de comportement qui se sont accumulées au fil du temps. Le plus ancien de ces principes éthiques est peut-être le rejet de la vio
Hoy en día la crisis está en boca de todos y son frecuentes las comparaciones con la Gran Depresión de la década de 1930, pero hay una diferencia crucial entre ellas: y es que, en la actualidad, ya no confiamos en la capacidad del estado para resolverla y trazar un rumbo nuevo que nos haga salir adelante. Muchos de nuestros problemas tienen su origen en la esfera global, pero el volumen de poder del que disponen los estados-nacion individuales para afrontarlos es a todas luces insuficiente. La impotencia de los gobiernos suscita el cinismo y la desconfianza crecientes de los ciudadanos y por ello la crisis actual es, a un tiempo, una crisis de la capacidad de accion, una crisis de la democracia representativa y una crisis de la soberania del estado.
Hoy en día la crisis está en boca de todos y son frecuentes las comparaciones con la Gran Depresión de la década de 1930, pero hay una diferencia crucial entre ellas: y es que, en la actualidad, ya no confiamos en la capacidad del estado para resolverla y trazar un rumbo nuevo que nos haga salir adelante. Muchos de nuestros problemas tienen su origen en la esfera global, pero el volumen de poder del que disponen los estados-nacion individuales para afrontarlos es a todas luces insuficiente. La impotencia de los gobiernos suscita el cinismo y la desconfianza crecientes de los ciudadanos y por ello la crisis actual es, a un tiempo, una crisis de la capacidad de accion, una crisis de la democracia representativa y una crisis de la soberania del estado.