Chen Guangcheng (Dongshigu, Shandong, 1971) creció en la China rural y no asistió a una escuela especial para invidentes hasta bien avanzada la adolescencia. De allí pasó a la universidad, donde estudió medicina tradicional china, una de las pocas carreras que le estaba permitido cursar. De regreso a su aldea de origen, se dedicó a la defensa de los derechos de los discapacitados, reivindicando que pudieran viajar en transporte público sin pagar —como dictamina la ley china—, a luchar por conseguir agua potable para su pueblo y a denunciar las esterilizaciones forzosas derivadas de la política del hijo único. Su activismo le acabó llevando a la cárcel: en 2006 fue sentenciado a cuatro años de prisión y a continuación fue obligado a permanecer en su casa durante dos años más, hasta que en 2012 emprendió una larga y finalmente exitosa huida hacia la libertad. Desde entonces vive en Washington D.C. con su mujer y sus dos hijos. Ha fundado una ONG para luchar por los derechos humanos en China y ha recibido los premios Ramon Magsaysay, el Lantos Human Rights Prize, y el Westminster Award del Parlamento de Reino Unido.
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Aveugle, illettré jusqu’à l’âge de 20 ans, Chen Guangcheng est la figure emblématique du mouvement de promotion du droit en Chine. Depuis 2005, il dénonce les abus des cadres de sa région, et mène un
It was like a scene out of a thriller: one morning in April 2012, Chinas most famous political activista blind, self-taught lawyerclimbed over the wall of his heavily guarded home and escaped. For days, his whereabouts remained unknown; after he turned up at the American embassy in Beijing, a furious round of high-level negotiations finally led to his release and a new life in the United States. Chen Guangcheng is a unique figure on the world stage, but his story is even more remarkable than we knew. The son of a poor farmer in rural China, blinded by illness when he was an infant, Chen was fortunate to survive a difficult childhood. But despite his disability, he was determined to educate himself and fight for the rights of his countrys poor, especially a legion of women who had endured forced sterilizations under the hated one child policy. Repeatedly harassed, beaten, and imprisoned by Chinese authorities, Chen was ultimately placed under house arrest. After a year of fruitless protest and increasing danger, he evaded his captors and fled to freedom. Both a riveting memoir and a revealing portrait of modern China, this passionate book tells the story of a man who has never accepted limits and always believed in the power of the human spirit to overcome any obstacle.
La emocionante historia del invidente chino que ha inspirado a millones de personas con su lucha por la justicia y su fe en la causa de la libertad.Una mañana de abril de 2012, Chen Guangcheng emprendio la huida. Llevaba cuatro años de prision y dos de arresto domiciliario por actuar como abogado descalzo -letrado sin titulo- defendiendo los derechos de los mas desfavorecidos. Tardo casi un dia entero en salir de su aldea: ciego desde la infancia, Chen habia tenido que memorizar el recorrido de su fuga, a traves de muros y patios del vecindario, para no tropezar con los guardias que rodeaban su casa, que en realidad ocupaban todo el pueblo para vigilarle. Dias despues, y tras una persecucion en coche, consiguio llegar a la embajada estadounidense en Pekin. Aunque alli empezaria otra batalla que iba a pelearse al mas alto nivel.Esta es la historia de un hombre que se rebelo contra el destino que le esperaba como invidente en la China rural de los ochenta, a quien nadie enseño a leer y escribir hasta los dieciocho años, que llego a la universidad a costa de no comer para pagar la matricula y que desde el principio tuvo claro que deberia luchar para ganarse sus derechos mas basicos como ciudadano.Es la historia de un activista inusual que nunca acepto que le pusieran limites y siempre creyo en la capacidad del espiritu humano de superar cualquier obstaculo.
Una mañana de abril de 2012, Chen Guangcheng emprendió la huida. Llevaba cuatro años de prisión y dos de arresto domiciliario por actuar como «abogado descalzo» —letrado sin título— defendiendo los d