Los monumentos son reflejo del pasado, de los valores de la sociedad que encargó y sufragó la obra, y retratan el imaginario de la memoria colectiva. Por lo general, no constituyen sino un elemento mas del paisaje por el que paseamos o un atractivo turistico que visitar y ante el que fotografiarse. Pero, en ocasiones, cuando se produce un profundo giro de mentalidad o una aguda agitacion politica, estos monumentos estorban. Ocurre entonces que estas obras, en el peor de los casos, son objeto de vandalismo y reciben la violencia que esta dirigida contra aquellos valores o personalidades que representan.En esta historia de los monumentos publicos, en la que se contextualiza el uso que se ha hecho y se hace de ellos para construir un discurso, se pone de relieve que la actual cancelacion historica es el ultimo eslabon de una larga secuencia que se inicia en la Antiguedad. En sus paginas, asistiremos a la ocultacion, sustitucion, modificacion o destruccion de estatuas para comprender que la reaccion social de distintas epocas ante sus monumentos es cualquier cosa menos inocua. Tampoco en esto resultamos particularmente originales.
En esta historia de los monumentos públicos, en la que se contextualiza el uso que se ha hecho Óy se haceÓ de ellos para construir un discurso, se pone de relieve que la actual cancelación histórica es el ultimo eslabon de una larga secuencia que se inicia en la Antiguedad. En sus paginas, asistiremos a la ocultacion, sustitucion, modificacion o destruccion de estatuas para comprender que la reaccion social de distintas epocas ante sus monumentos es cualquier cosa menos inocua. Tampoco en esto resultamos particularmente originales.