El autor, uno de los jesuitas asesinados junto a Ellacuría y otros en El Salvador, ofrece en estas páginas el legado de su psicología social: «Sé que asumir como horizonte de la Psicología latinoamer
Si el pasado siglo fue considerado por Hannah Arendt como el siglo más cruel de la historia, los datos que nos viene ofreciendo el actual no anuncian precisamente una corrección a esta tendencia. No va a resultar facil superar la marca de dos guerras mundiales, pero cabe holgadamente la posibilidad de que el numero de personas que caigan victimas de las diversas modalidades de violencia no tenga nada que envidiar a las del siglo pasado. Es la herencia mas sombria que legamos a las generaciones venideras. Ignacio Martin-Baro vivio en una sociedad en la que la violencia paso a formar parte del mismo ordenamiento social, vivio en un medio que, entre otros, encontro en la cultura de la violencia uno de sus mas solidos soportes, vivio en un pais estremecido por una guerra civil durante una decada. Por esa razon, una de sus trayectorias intelectuales mas continuadas estuvo dirigida a dar respuesta a este fenomeno, haciendolo desde un marco epistemologico en el que el principio de realidad historica se impone como punto de partida y como marco para el analisis de cualquier manifestacion del comportamiento humano, y en el que la accion violenta se ve acompañada siempre de un fondo ideologico que la sostiene, que la dirige, que le da sentido, que la cubre y la adorna de significados, que la justifica y hasta la legitima.