Es economista y se ha dedicado profesionalmente a la gestión y asesoramiento de empresas, principalmente en las áreas de finanzas y recursos humanos. Es autor de las novelas Caída libre (Mondadori, 1997) e Invierno sin nieve (Littera Books, 2004).
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El trabajo puede ser un factor clave en la autorrealización. Para que llegue aserlo es necesario asentarlo en un equilibrio completo de la persona, donde sele dé el peso que le corresponda, integrándolo con otros factores, igualmentedecisivos, como el componente familiar-afectivo, el ocio y el descanso.Influjos propios y externos pondran diariamente a prueba este equilibrio, a loque deberemos responder con herramientas de madurez. Para ello es necesarioahondar en el conocimiento propio y el compromiso con el cambio, enfrentar-nos al miedo, adquirir seguridad personal, conducimos de forma autentica. Asi,evitaremos elementos de distraccion y trampas mentales como la confusion deambitos, el autoengaño, expectativas no realistas o ilusiones infundadas.Debemos preguntamos si estamos donde queremos estar, si estamos haciendolo que queremos hacer y si nos sentimos bien con quienes compartimos lajornada laboral, jefes, compañeros y colaboradores.A partir de la determinacion en la busqueda de una respuesta sincera a estaspreguntas, si nos entregamos a nuestra ocupacion con pasion y apertura,atencion plena y fluida, un consumo racional de la energia y el cuidado de lasalud y las relaciones, podremos conseguir el desarrollo de nuestro potencial,de la creatividad y evitar el estres. El sentimiento de plenitud y levedad queobtengamos se retroalimentara de forma beneficiosa con los otros ambitos quecomponen el equilibrio personal.
El trabajo puede ser un factor clave en la autorrealización. Para que llegue a serlo es necesario asentarlo en un equilibrio completo de la persona, donde se le dé el peso que le corresponda, integrándolo con otros factores, igualmente decisivos, como el componente familiar-afectivo, el ocio y el descanso. Influjos propios y externos pondran diariamente a prueba este equilibrio, a lo que deberemos responder con herramientas de madurez. Para ello es necesario ahondar en el conocimiento propio y el compromiso con el cambio, enfrentar- nos al miedo, adquirir seguridad personal, conducimos de forma autentica. Asi, evitaremos elementos de distraccion y trampas mentales como la confusion de ambitos, el autoengaño, expectativas no realistas o ilusiones infundadas. Debemos preguntamos si estamos donde queremos estar, si estamos haciendo lo que queremos hacer y si nos sentimos bien con quienes compartimos la jornada laboral, jefes, compañeros y colaboradores. A partir de la determinacion en la busqueda de una respuesta sincera a estas preguntas, si nos entregamos a nuestra ocupacion con pasion y apertura, atencion plena y fluida, un consumo racional de la energia y el cuidado de la salud y las relaciones, podremos conseguir el desarrollo de nuestro potencial, de la creatividad y evitar el estres. El sentimiento de plenitud y levedad que obtengamos se retroalimentara de forma beneficiosa con los otros ambitos que componen el equilibrio personal.