Nacido en 1946, Yann Arthus-Bertrand ha sido siempre un apasionado del mundo animal y los espacios naturales. Comenzó a utilizar la cámara muy pronto para dejar constancia de sus observaciones como complemento de la escritura.
Coincidiendo con la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992 decidió acometer un gran proyecto fotográfico sobre el estado del mundo y sus habitantes: La Tierra vista desde el cielo. El libro cosechó un extraordinario éxito internacional, con más de tres millones de ejemplares vendidos. La exposición fotográfica homónima, presentada en un centenar de países, ha sido vista por unos 200 millones de personas.
Como prolongación de su compromiso con la causa medioambiental, creó la Fundación GoodPlanet. Desde 2005, esta organización, declarada de utilidad pública, trabaja en temas relacionados con la educación sobre el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.
Este compromiso le hizo acreedor del nombramiento de embajador de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 2009. Ese año realizó su primer largometraje, Home, sobre el estado de nuestro planeta, que ha sido visto por casi 600 millones de espectadores.
En 2011 realizó junto con Michael Pitiot Planet Ocean, un film que se presentó en sesión de preestreno en junio de 2012 en la Cumbre Río+20.
En 2015, su film Human se proyectó en sesión de preestreno simultáneamente en la Mostra de Venecia y en la Asamblea General de las Naciones Unidas en presencia de Ban Ki-moon. Este largometraje atestigua más que nunca su voluntad de despertar una conciencia colectiva y responsable desde una perspectiva de sensibilización del mayor número de personas posible.
Ese mismo año, y con ocasión de la COP21, presentó otro film, Terra, que relata la increíble epopeya de los seres vivos.
Actualmente se halla inmerso en un nuevo desafío, la realización de Woman.
Ha publicado más de ochenta libros.
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Tercera edición de este espactacular libro homenaje a Nueva York. Ya todo un clásico de la biografía de Yann Arthus-Bertrand, el fotógrafo aéreo más prestigioso del mundo.
Un paseo arquitectónico de
Yann Arthus-Bertrand rara vez fotografía ciudades, pero ha hecho dos excepciones a esta regla con Venecia y Nueva York. Pero ahora sólo nos referiremos a Nueva York. Adora su locura, sus excesos y su transparencia luminosa. Ha sabido jugar de forma admirable con la luz y los angulos para captar imagenes espectaculares, insolitas y vertiginosas: detalles arquitectonicos en las cimas de los rascacielos, reflejos que bailan en las fachadas de cristal... Pero despues del 11 de septiembre de 2001, la ciudad ha perdido una parte de su identidad. La desaparicion de sus dos edificios mas altos ha metamorfoseado el aspecto de la megalopolis. Esta nueva edicion añade una veintena de nuevas imagenes, realizadas a principios del año 2002, y muestra una ciudad que solo aspira a recuperarse y que no deja de transformarse, de sorprendernos y de hacernos soñar.
Discover the whos, the whats, the whys and hows of social history that make the city come alive. A sarcophagus sits in a public park Stones from the dungeon that imprisoned Joan of Arc support a statue of her A Star of David adorns a Baptist church A fire-breathing salamander decorates a firehouse A stained-glass window relates an architects frustrations These are the details that guidebooks usually ignore and passersby ordinarily overlook. Curious readers will delight in revelations of history hidden in plain sight, alongside stunning photography of Manhattans overlooked treasures.
The 1890s was the tail end of the Gilded Age. It was not a Golden Age, it was a veneer, and although the decade is specifically called The Gay Nineties, the gaiety was generally reserved for the top ten percenters. If you were a common working stiffor worse, a common working stiffettelife was not so gay. Most New Yorkers played by the rules of the game, although some fudged a bit. Others, along with the managements of some businesses and some administrations of the municipality, played by totally different rules, successfully gaming the system to their advantage. The few who fought for truth and justice generally went down fighting. These are New Yorks scoundrels, scalawags, and scrappers.