Esta obra es la plasmación en clave narrativa de la ausencia de sentido, de la idea que insinúa que nada lleva a nada, de la imposibilidad de tocar el fondo redentor... La incertidumbre, la soledad, la precariedad, la irresolucion..., iran alimentando, a lo largo del relato, ese proceso de disolucion que lleva al protagonista a un nihilismo fatigado en el que los fundamentos para vivir han desertado. Muramos, pues, nos dice la razon, no esperemos ni un minuto mas. He ahi otro aspecto morbido de la enfermedad: el querer ser consecuente. Curiosamente, el protagonista de la novela quiere hacer lo que su razon le sugiere, y sin embargo su cuerpo no se lo posibilita. Su alma desa pecar mientras que sus instintos le reclaman que persista en la reigion de la vida. La resolucion final, en cualquier caso, vendra determinada por un azar que desnaturalizara tanto a la razon como a los instintos.
¿Una carta? Sí, una larga y pautada carta de agradecimiento, de admiración y también de recriminación. Este libro es la suma de todas esas cosas dirigidas a Cioran, uno de los pensadores contemporáneos que mejor ha revelado la pifia que es este Universo en el que estamos instalados.
Alrededor del informe Jaspers la relación entre los filósofos Martin Heidegger y Karl Jaspers se vuelve turbulenta. La antigua amistad entre ambos se perturba por el compromiso de Heidegger con el nazismo. Al acabar la guerra, Jaspers denuncia con una car
Si dijera que "Caminos de otoño" es un ensayo heterodoxo a penas se informaría de nada porque, en cuestiones de escritura y a estas alturas de tiempo, los límites entre ortodoxia y la heterodoxia estan desvaidos. En cualquier caso, "Caminos de otoño" se podria inscribir en esta tradicion de obras que han cultivado el fragmento, el aforismo, el comentario, la pequeña narracion o la impostura biografica, y que pasa por Boecio, Montaigne, Lichtenberg, Nietzsche o Pessoa hasta llegar a nuestros dias con Bataille y Cioran. Libros refractarios al sistema como explicacion; autores descreidos de la idea de totalidad y de su prensibilidad; seres escarmentados, en fin, de la filisofia perenne. Pero, por eso mismo, con la conciencia de que no habra sosiego posible. "Caminos de otoño" es el gozo y el dolor de esa lucidez.