Es profesor titular de Historia de la Universidad de Columbia. Es autor de The Cold War’s Killing Fields y de The Global Offensive, y ha publicado artículos en The New York Times, The Washington Post y The Christian Science Monitor. Vive en Nueva York.
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Es probable que la Segunda Guerra Mundial sea el conflicto más estudiado de la historia de la humanidad. Sin embargo, la gran mayoría de las obras ofrecen de ella una interpretación sorprendentemente unidimensional. La presentan como una guerra buena, una cruzada contra el fascismo y una batalla del mundo libre y democratico contra quienes querian acabar con el: una parabola de los males del totalitarismo y el triunfo del orden democratico liderado por los Estados Unidos. Este libro intenta retirar las capas de mitologia que cubren la Segunda Guerra Mundial y poner en cuestion las interpretaciones predominantes de la contienda. Rompe con las explicaciones estandares de la guerra y argumenta que las dimensiones centrales del conflicto fueron la raza y el imperio. Aborda la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento profundamente enraizado en el contexto mas amplio de la historia mundial. Y de esta forma intenta excavar los cimientos coloniales de la guerra y trazar sus secuelas imperiales. Por ello, geograficamente, el libro se aleja de las playas de Normandia para hacer mayor hincapie en los teatros de operaciones mas sangrientos de Europa del Este y Asia oriental. En definitiva, Tierra quemada sostiene que el legado de la guerra no fue tanto la destruccion del fascismo, el racismo y el imperialismo, sino la creacion de un orden de posguerra en el que Estados neoimperiales muy militarizados se prepararon para la guerra perpetua y la perspectiva de la aniquilacion nuclear. Nuestra amnesia colectiva respecto de los origenes coloniales de la guerra y sus consecuencias imperiales ha despojado al conflicto de su significado y lo ha convertido en un cuento de hadas del siglo xx. Este libro pretende colocar nuestra vision de la Segunda Guerra Mundial en el lugar que le corresponde en el panorama mas amplio de la historia mundial moderna. Con este telon de fondo, la Segunda Guerra Mundial aparece como el punto culminante de siglos de expansion colonial y el catalizador de la reinscripcion del imperialismo bajo la egida de la geopolitica de la Guerra Fria.
A HISTORY TODAY BOOK OF THE YEARPowerful, absorbing and endlessly thought-provoking SINCLAIR MCKAYA radical new history of historys most brutal struggle for survival between imperial powers. In popular memory, World War II was an unalloyed victory for freedom over totalitarianism, and democratic order over the age of empires. Scorched Earth dispatches the myth of World War II as a good war. Instead, it reveals the conflict as a massive battle beset by vicious racial atrocities, fought between rival empires across huge stretches of Asia and Europe. The war was sparked by German and Japanese invasions that threatened the old powers dominance, not by Allied opposition to fascism. The Allies achieved victory not through pluck and democratic idealism but through savage firebombing raids on civilian targets and the slaughter of millions of Soviet soldiers. The Soviet Union and the United States emerged as hyper-militarized new imperial powers, each laying claim to former Axis holdings across the globe before turning on one another and triggering a new forever war. Dramatically rendered and persuasively argued, Scorched Earth shows that World War II marked the culmination of centuries of colonial violence and ushered in a new era of imperial struggle.
Es probable que la Segunda Guerra Mundial sea el conflicto más estudiado de la historia de la humanidad. Sin embargo, la gran mayoría de las obras ofrecen de ella una interpretación sorprendentemente unidimensional. La presentan como una guerra buena, una cruzada contra el fascismo y una batalla del mundo libre y democratico contra quienes querian acabar con el: una parabola de los males del totalitarismo y el triunfo del orden democratico liderado por los Estados Unidos. Este libro intenta retirar las capas de mitologia que cubren la Segunda Guerra Mundial y poner en cuestion las interpretaciones predominantes de la contienda. Rompe con las explicaciones estandares de la guerra y argumenta que las dimensiones centrales del conflicto fueron la raza y el imperio. Aborda la Segunda Guerra Mundial como un enfrentamiento profundamente enraizado en el contexto mas amplio de la historia mundial. Y de esta forma intenta excavar los cimientos coloniales de la guerra y trazar sus secuelas imperiales. Por ello, geograficamente, el libro se aleja de las playas de Normandia para hacer mayor hincapie en los teatros de operaciones mas sangrientos de Europa del Este y Asia oriental. En definitiva, Tierra quemada sostiene que el legado de la guerra no fue tanto la destruccion del fascismo, el racismo y el imperialismo, sino la creacion de un orden de posguerra en el que Estados neoimperiales muy militarizados se prepararon para la guerra perpetua y la perspectiva de la aniquilacion nuclear. Nuestra amnesia colectiva respecto de los origenes coloniales de la guerra y sus consecuencias imperiales ha despojado al conflicto de su significado y lo ha convertido en un cuento de hadas del siglo xx. Este libro pretende colocar nuestra vision de la Segunda Guerra Mundial en el lugar que le corresponde en el panorama mas amplio de la historia mundial moderna. Con este telon de fondo, la Segunda Guerra Mundial aparece como el punto culminante de siglos de expansion colonial y el catalizador de la reinscripcion del imperialismo bajo la egida de la geopolitica de la Guerra Fria.