Es amplio y vario, séxtuple al menos, el hecho diferencial del devenir español. Y es una y primigenia, su quiebra histórica: la falta de unicidad de su cultura, su déficit unitario en el interior y hacia el exterior, tanto a pesar del hecho privativo de la Reconquista en el primer caso ?la victoria de Carlos Martel en Poitiers, en el 732, impidiendo la progresion musulmana, limito el fenomeno reconquistador a España aunque los musulmanes seguirian en tierras galas un cuarto de siglo mas? como de la gesta singular de America en el segundo. Porque si en la Peninsula el concepto de cultura española no llega a la categoria de univoco ante la pujante realidad y riqueza de las demas culturas coexistentes, y no parece que haya necesidad de arguir en demasia sobre punto tan nitido, en Hispanoamerica, y aqui si procederia un cierto detenimiento argumentativo, el legado, el instrumento impresionante español es el idioma, el gran patrimonio de mas de cuatrocientos millones de habitantes a ambas orillas del Atlantico, pero no seria realista, por emplear un eufemismo, pretender que existe una cultura hispanica comun, una identidad comunitaria hispanoamericana, ni siquiera con el sustento de otros vectores trasnacionales como el de la religion o el mestizaje. La afirmacion de las culturas americanas, desde las del paleolitico fosilizado hasta las desarrolladas, entre las que la civilizacion de Norte Chico, constructora de las primeras piramides del mundo, existia en Peru hace cinco mil años, dos milenios antes que la cultura Chapin, considerada hasta ahora la cuna de la civilizacion en los Andes centrales, esa su misma diversidad, la defensa de sus tradiciones, las divergencias en bastantes concepciones, las diferencias de civilizacion, la ausencia de afinidades en varios campos, las distintas perspectivas en cuestiones sustanciales, las visiones encontradas en referentes claves o el cuestionamiento historico global de la imposicion española, disimil pero actuante en tan va
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